Un local tradicional en el barrio Húmedo puede sonar a típico en León, pero si a esa definición le añadimos el nombre de Altar y el de su responsable, Martín Méndez, las garantías ya están de sobra cubiertas.
Desde 1996 existe este bar en la capital leonesa y desde 2007 se mantiene con la nueva dirección y con la línea actual de éxito gracias a la calidad de sus productos con el pequeño paréntesis del pequeño incendio sufrido en 2016 que le obligó a realizar una reforma completa pero que no frenó su ímpetu.
Ubicado oficialmente en la calle Platerías, 2, esquina con la calle Plegarias (es por donde se entra), entre la plaza de San Martín y la Plaza Mayor y con la iglesia de San Martín a la vista de su amplios ventanales que le dan una claridad y luminosidad especial en las siempre estrechas calles que componen el barrio. Con esa ubicación el turismo es uno de sus platos fuertes, pero también los leoneses tienen puesta en sus agendas unas visitas continuas (algunos incluso diarias) gracias a su oferta excelente.

Su cocina ahora apenas cierra unas pocas horas entre lunes y jueves (de 16:00 a 19:00 ), y nunca los viernes, sábados y domingos. Y todo ello desde las 8:30 de la mañana para que ya se pueda disfrutar de un excelente desayuno, luego de los vinos del mediodía (con sus tapas caseras), la comida, los vinos de la tarde y las cenas.
La oferta más destacada la componen los productos de León, siempre de calidad, y con algunos complementos para los que quieran otras cosas. Embutidos, callos, mollejas o pimientos del Bierzo se pueden degustar con una calidad fuera de lugar, ya sea en ocasiones en las tapas o en las raciones que componen su carta para picar. Entre esas raciones también se puede disfrutar de las croquetas, calamares, pulpo o ensaladas que no se deben dejar de probar al contar con materia prima de calidad.
Desde la fiesta del Pilar hasta la Semana Santa todos los días a mediodía se puede gozar de un excelente cocido para los días de invierno que no deja indiferente a nadie.

Incluye la opción de pizzas, alitas de pollo, calamares, tortillas de patata o bocadillos para los que no se atrevan con la cocina leonesa (para algunos fuerte) o simplemente para que los niños también coman lo que les gusta.
Mantiene la línea de siempre de ofrecer a los que lleguen primero las mesas de que dispone y no trabaja con reservas, pero con su amplio horario se pueden hacer varios intentos para encontrar sitio o esperar en la barra cumpliendo así con sus dos máximas: vino y picoteo.