Babia convierte la lana en arte

La Casona de Villasecino acoge este jueves la segunda intervención de 'La Huella '26', un proyecto artístico que recupera el valor de la trashumancia y la lana

05/08/2026
 Actualizado a 05/08/2026
Además de la presentación de la instalación, habrá una charla sobre el mercado de la lana y una demostración sobre su trasnformación. | JUAN A. GARCÍA/ AEC
Además de la presentación de la instalación, habrá una charla sobre el mercado de la lana y una demostración sobre su trasnformación. | JUAN A. GARCÍA/ AEC

Babia no se entendería sin las ovejas, sin la trashumancia, sin la lana. Tampoco sin la cultura pastoril que, durante siglos, modeló el paisaje, la economía y hasta el carácter de quienes habitaron estas montañas. Buena parte de la identidad de la comarca nace precisamente de esa relación entre el ser humano y los rebaños, de un legado que hoy permanece vivo en los puertos, las brañas, los caminos y la memoria de sus vecinos. Por eso cobra todo el sentido que sea precisamente Villasecino, uno de los pueblos que mejor conserva esa herencia, el escenario de una propuesta artística que utiliza la lana para rendir homenaje a ese modo de vida y reivindicar un patrimonio que merece seguir ocupando un lugar protagonista.

La Casona de Villasecino volverá a demostrar este jueves que el patrimonio puede ser mucho más que un edificio histórico. El emblemático inmueble babiano acogerá la segunda acción de 'La Huella '26', un proyecto de arte vegetal que convierte la lana de oveja en una gran instalación artística para reivindicar el valor del pastoreo, la trashumancia y uno de los materiales más ligados a la historia de la montaña leonesa.

La cita comenzará a las 19:30 horas con la presentación de la instalación, realizada por la artista Carmen Madreña Roja, dentro de una iniciativa que recorrerá cuatro puntos de Castilla y León durante este Año Internacional de los Pastizales y el Pastoreo. Tras la intervención artística se celebrará una charla sobre la economía y el mercado de la lana a cargo de Celia Alfonso Pereda, participante del proyecto 'El oro blanco', desarrollado en el marco de las becas Ralbar de la Universidad de León, y la jornada concluirá con una demostración práctica titulada 'De la oveja al calcetín', en la que Óscar Fierro, de Hilando Mamut, mostrará el proceso completo de transformación de la lana. Además, durante los días previos, los visitantes han podido contemplar en directo la creación de la obra en el entorno de la Casona.

Carmen Madreña Roja ha sido la encargada de llevar a cabo la instalación. JUAN A
Carmen Madreña Roja ha sido la encargada de llevar a cabo la instalación. | JUAN A. GARCÍA/ AEC

La intervención forma parte de 'Las Huellas de los Rebaños', un proyecto que el colectivo artístico 1000 Madreñas Rojas Arte Vegetal desarrolla desde hace más de quince años utilizando lana para crear grandes composiciones en lugares vinculados histórica o simbólicamente al paso del ganado. Nació con el objetivo de reivindicar la ganadería extensiva y la trashumancia y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre el abandono de la lana de oveja, un recurso que durante siglos fue uno de los grandes motores económicos del medio rural y que hoy, paradójicamente, ha perdido casi todo su valor comercial.

La edición de este año contempla cuatro actuaciones repartidas por Castilla y León, una por cada estación del año. Tras la primera intervención realizada en Morille (Salamanca), Villasecino toma ahora el relevo antes de que el proyecto continúe en Oncala (Soria) y las Merindades burgalesas. Todas las instalaciones comparten como base la figura del trisquel, un símbolo ancestral asociado al movimiento, la naturaleza y el paso del tiempo, que sirve de hilo conductor para unas obras concebidas para dialogar con el paisaje y desaparecer con él.

La elección de Villasecino resulta especialmente significativa. La Casona constituye uno de esos lugares que forman parte del imaginario colectivo de Babia. Conocida por prácticamente todos los habitantes de la comarca y también por buena parte de quienes la visitan, se trata de un edificio excepcional, auténtico y cargado de historia, uno de esos espacios que conservan intacta la esencia de la montaña leonesa. Su enorme potencial va mucho más allá de su arquitectura. Representa una forma de entender la vida en Babia y de explicar la evolución de un territorio profundamente ligado a la ganadería.

La instalación tiene forma de trsiquel, símbolo ancestral asociado al movimiento y el paso del tiempo. JUAN A
La instalación tiene forma de trsiquel, símbolo ancestral asociado al movimiento y el paso del tiempo. | JUAN A. GARCÍA/ AEC

Sus propietarios llevan tiempo convencidos de que la mejor manera de proteger ese legado consiste en llenarlo de vida. Ya lo demostraron el verano pasado, cuando transformaron el patio de la Casona en un cine de verano para proyectar un magnífico documental sobre la vida en Babia, una iniciativa que sorprendió por su originalidad y por la sensibilidad con la que unía patrimonio, paisaje y memoria. Ahora vuelven a apostar por la cultura como herramienta para poner en valor un espacio único y convertirlo en un punto de encuentro para vecinos y visitantes. Una decisión que habla tanto de las enormes posibilidades de la Casona como del compromiso de sus propietarios con el futuro cultural de la comarca.


Un proyecto para que el patrimonio siga teniendo futuro

La actividad de este jueves es solo una muestra de un proyecto mucho más amplio. La Asociación Cultural La Casona, impulsada por los propietarios del histórico inmueble, nació con el objetivo de investigar, conservar y divulgar uno de los conjuntos patrimoniales más singulares de Babia, entendiendo que un edificio histórico solo tiene sentido si continúa formando parte de la vida de la comarca.

La asociación trabaja en la investigación del patrimonio arquitectónico, artístico y documental que conserva la Casona, así como en la recuperación de la memoria oral, los oficios tradicionales, el paisaje y el patrimonio inmaterial de Babia. Todo ello con la intención de poner ese conocimiento al servicio de investigadores, instituciones y vecinos, favoreciendo su conservación y difusión.

Pero su mirada va mucho más allá de la rehabilitación del edificio. El objetivo es convertir la Casona en un espacio de referencia para la cultura y la creatividad, capaz de acoger exposiciones, residencias artísticas, actividades formativas, jornadas de divulgación y propuestas de turismo sostenible que contribuyan al desarrollo local sin perder el vínculo con la identidad ganadera de la comarca. Para ello mantiene colaboración con entidades como la Casa del Parque de Babia y Luna, la Reserva de la Biosfera de Babia, el Csic-Incipit o asociaciones como Estás en Babia.

En una época en la que muchos edificios históricos del medio rural permanecen cerrados o infrautilizados, la apuesta de la Asociación Cultural La Casona supone un ejemplo de cómo el patrimonio puede convertirse en un motor de actividad, conocimiento y desarrollo. Porque conservar también significa abrir las puertas, generar nuevas ideas y hacer que lugares únicos como este vuelvan a tener un papel protagonista en la vida de Babia.

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