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La montaña viva

La montaña viva

OPINIóN IR

16/02/2019 A A
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La montaña viva
Los municipios de la montaña leonesa están como ‘El caminante sobre el mar de nubes’, el conocido cuadro del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich. Son un hombre sobre unas rocas que mira al horizonte y no ve más que niebla.

El caminante quiere saber qué oculta esa niebla, pero sólo logra descubrir algunas crestas calizas que ya conoce. La pregunta de qué hay bajo el mar de nubes es la que se hacen los habitantes de la montaña: ¿Qué les espera a unos municipios mineros que ya no lo son?

Cómo despejar ese futuro de niebla es la respuesta que todos querríamos saber y nos gustaría dar. Pero ni hay una única solución ni valen las contestaciones fáciles, que tal vez empiecen a llover a cántaros sobre nosotros hasta todas las elecciones de la próxima primavera.

No se le ve la cara al hombre del cuadro de Friedrich. Si viviera en la montaña leonesa, tendría el ceño fruncido. Está cabreado y agotado. Han pasado demasiadas cosas en estos años y todavía están ahí esas malditas nubes.

Los vecinos de la montaña saldremos este domingo con el lema ‘Por el futuro de la montaña de León’. Nadie duda de que hay motivos de sobra. Muchos lo harán de que sirva de algo, porque buscan esas contestaciones fáciles que son como la magia de ‘Frozen’ en la que creen mis sobrinos. A la calle se sale para hacer preguntas, plantear demandas y exigir respuestas. Éstas están en las manos de muchas personas en el Gobierno y la Junta, en la Diputación y los Ayuntamientos.

También en las nuestras. Si queremos que la montaña esté viva, primero tendremos que estarlo nosotros. Vivir es moverse y hacerse escuchar.

Hacen falta empleo y empresas si se quiere parar eso que se llama ‘sangría poblacional’. Creo que nunca una metáfora fue tan precisa. Y hay que buscar una solución para el centro de Formación Profesional, porque el trabajo empieza con la educación. Otro dirá: y que no quiten el médico ni el transporte. Algunos añadirán: que arreglen las carreteras.

Quiero pensar que los caminantes sobre el mar de nubes miramos al futuro con más determinación que susto, con más creatividad que nostalgia. Nadie avanzó nunca caminando hacia atrás.
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