Publicidad
La industria alimentaria lleva desde el 14 de marzo sin control sanitario

La industria alimentaria lleva desde el 14 de marzo sin control sanitario

ACTUALIDAD IR

Los autocontroles en las propias empresas y el seguimiento por parte de los controles oficiales son una herramienta básica en la seguridad alimentaria . | L.N.C. Ampliar imagen Los autocontroles en las propias empresas y el seguimiento por parte de los controles oficiales son una herramienta básica en la seguridad alimentaria . | L.N.C.
L.N.C. | 07/05/2020 A A
Imprimir
La industria alimentaria lleva desde el 14 de marzo sin control sanitario
Campo Ni los comercios minoristas ni las fábricas de alimentación de León han recibido un solo inspector de la Junta durante el estado de alarma
La aprobación y puesta en marcha de los mecanismos del estado de alarma como consecuencia de la pandemia sanitaria generada por la expansión del coronavirus ha modificado por completo las rutinas diarias tanto en la Administración Pública como en el ámbito de las empresas y entre los ciudadanos. Eso no es ninguna novedad como tampoco es ningún secreto que durante este tiempo la cadena alimentaria se ha esforzado para mantener la distribución y asegurar el suministro de alimentos y bebidas en los puntos de venta del comercio minorista.

Lo que sí es llamativo es que durante todo este tiempo, en concreto desde el pasado 14 de marzo cuando se aprobó el Real Decreto 463/2020, las empresas leonesas del sector de la alimentación no han recibido ni una sola inspección por parte de Sanidad dentro del programa ordinario de controles que reciben tanto las industrias como los distribuidores y comercio minorista de alimentos y bebidas.

Un inspector: "A mí se me cae la cara de vergüenza estar en casa si hay un problema de salud pública" Así lo ha podido saber este periódico y así lo han confirmado tanto fuentes de la Junta de Castilla y León como algunos de los propios funcionarios que forman parte del equipo desplegado por la Consejería de Sanidad a través de la Dirección General de Salud Pública en la provincia leonesa para asegurar que se mantienen estrictamente los protocolos de seguridad alimentaria.

La seguridad alimentaria, entendida como el conjunto de actuaciones encaminadas a preservar que todas las etapas de la producción, transformación y distribución de alimentos, se desarrollen utilizando procedimientos que garanticen un nivel elevado de protección de la salud de la población consumidora, cuenta con varios actores fundamentales.

Por un lado, los operadores, empresarios de las industrias y establecimientos alimentarios, son responsables de que los alimentos puestos a disposición de los consumidores sean inocuos. De hecho, durante este tiempo han sido la propia industria y la distribución las encargadas de garantizar el procedimiento mediante la ejecución de los planes de autocontrol que las empresas deben disponer.

Sin embargo, como no siempre es así, es donde entra en juego el segundo actor, el que tal y como reconoce la Administración autonómica «tiene como labor verificar el cumplimiento de la legislación por parte de las industrias y establecimientos alimentarios, es el ‘control oficial que desarrolla la Consejería de Sanidad a través de la Dirección General de Salud Pública.

En León son inspectores de sanidad unos 130 profesionales entre veterinarios y farmacéuticos En León, para garantizar la seguridad alimentaria, forman parte de este grupo de inspectores unos 130 profesionales entre los que se encuentran veterinarios y farmacéuticos. La mayor parte de ellos han permanecido en sus casas desde mediados del pasado mes de marzo, cuando recibieron la comunicación por parte de instancias superiores de suspender toda actividad, incluidos los controles rutinarios como uno de los mecanismos más apropiados para vigilar el cumplimiento de la normativa sanitaria.

«A mí, personalmente, se me cae la cara de vergüenza estar en casa mientras se puede estar generando un importante problema de salud pública», lamenta uno de los inspectores leoneses mientras que recuerda que «en estos momentos deberíamos estar controlando que se cumple la normativa en materia sanitaria en todos los ámbitos». Mismo argumento de otro inspector, que va más allá y recuerda que «en otras comunidades autónomas se han redoblado esfuerzos para estar donde debemos estar y que el consumidor pueda comprar con todas las garantías».

Sin equipos de protección

Además de la cuestión de «falta de control y de vigilancia» sobre la cadena alimentaria durante este tiempo que lamentan y critican los inspectores leoneses, los profesionales reconocen que aunque han permanecido en sus casas sin tener que acudir a los centros de trabajo ni a las industrias alimentarias, los funcionarios no disponen de equipos de protección individual (EPIS) para afrontar «con garantías» las visitas a las fábricas o establecimientos comerciales de alimentación.

Sí que se reconoce por parte de algunos inspectores que es habitual que en las empresas, sobre todo en las grandes fábricas, no en el caso de las pequeñas industrias y mucho menos en los establecimientos comerciales, se facilite a los agentes de control a la entrada de las instalaciones bata y gorro, guantes, mascarilla y calzas desechables. Un equipo de higiene que debe llevar cualquier persona que acceda del exterior a las instalaciones, en aras de asegurar con las máximas garantías que no se produce contaminación alguna.

Mataderos, esenciales

Fuentes de la Junta de Castilla y León aclararon a este periódico que la actividad considerada esencial era el matadero, donde no se han dejado de realizar las inspecciones pertinentes y donde todos los inspectores contaban con los equipos de protección necesarios.

No obstante, en cuanto al resto de los inspectores de la provincia, se reconoce que «no se han realizado los controles rutinarios o programados», aunque la administración matiza que «en esta situación generada por el coronavirus existe otro tipo de actividad esencial denominada ‘localizable’, que permite a los inspectores realizar su trabajo a distancia».

Tampoco se han detenido las emisiones de certificados de exportación y otros trámites necesarios para que la industria agroalimentaria de la provincia haya podido continuar con su actividad dentro de las posibilidades que derivan de una situación así, ni tampoco ha cesado la labor en materia de dispensación de medicamentos que realizan los farmacéuticos por ser esencial.
Volver arriba
Newsletter