Aunque los disfraces industriales y de importación, muchos comprados a través de internet por muy poco dinero y fabricados por millares para distribuir a lo largo de todo el mundo, suponen un porcentaje importante, todavía quedan muchos bañezanos que prefieren el disfraz auténtico. El disfraz genuino y los complementos realizados a mano, fruto del ingenio y muchas veces fomentando el reciclaje de materiales.
Eso es algo que distingue a los carnavales de La Bañeza del resto de mascaradas de la provincia, donde se compran los disfraces y no se hacen. Por eso ese toque de originalidad, sumado a la improvisación y el humor, hacen de momentos como el sábado por la mañana un auténtico espectáculo al aire libre que atrae a miles de visitantes de toda la provincia y de fuera de ella. Y eso que hasta el año pasado la cita no figuraba en los programas precisamente porque era improvisación y nunca organización.
No obstante, a pesar de que buena parte del carnaval bañezano es improvisación, el Ayuntamiento de La Bañeza quiere que la fiesta siga siendo segura y aparte de aportar 190.000 euros para la celebración de estas fiestas, además de disfraces en los desfiles habrá restrictivos controles de alcohol al igual que en los accesos a la Plaza Mayor el lunes, día en el que se celebra la Noche Bruja y llegan a La Bañeza cientos de jóvenes.
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