El tirón social de Oncobierzo: un documental desde Bilbao y la triatleta berciana en la dura Norseman

Llevan 11 meses de vida y han conseguido una adhesión sin precedentes que implica a deportistas, estudiantes, aunque se quejan de que las administraciones aún no resuelvan su causa

04/08/2025
 Actualizado a 06/08/2025
Carolina Laurentiu llevó en el corazón la causa de Oncobierzo.
Carolina Laurentiu llevó en el corazón la causa de Oncobierzo.

Hace 11 meses, el servicio de Oncología se quedó sin especialistas. A las puertas de los despachos de los profesionales esperaban cita bercianos y lacianiegos, a los que no se les había advertido de que no serían atendidos. Aquello abrió una revolución social que se mantiene muy viva y que partía de un camino claro: conseguir que El Bierzo no sea una comarca de segunda y tenga una sanidad digna.

La separación con las siglas políticas siempre fue clara, y el lema elegido, sentenciador y exitoso: Algún día es mucho tiempo. Revelaba lo que significa la espera para un enfermo, lo que el reloj daña a quien espera una quimio. Una reflexión en alto que conquistó por su verdad.

Y once meses después, aquellos que han estado a la cabeza del movimiento siguen remangándose para no ceder en aquella fuerza que les creó y que ha ido dejando huella. Josemi Abraila perdió a su madre en este camino. Ella era una de las enfermas de cáncer que vivió la parada de la atención en planta. Tito Gago es un enfermo mal diagnosticado en un inicio y al que la pelea de una médica por conseguir que se reestudiara su caso hace que hoy siga adelante.

Con su reflexión estuvo Miguel Basurco, el ultrafondista berciano que cruzó el Estrecho a nado en tiempo récord para decir en alto que “estamos como en África” y visibilizar una lucha que le sorprende que tengamos que vivir hoy. Él perdió a su mujer por un cáncer, pero reconoce que el servicio por aquel entonces, hace 9 años, era realmente bueno. Eso le da aún más coraje, porque en poco tiempo se ha pasado del todo a la nada. Y los bercianos callaron. Su hazaña movió y conmovió, y a ella se unieron movilizaciones que juntaron a 20.000 personas, aunque luego las cifras empezaran a bailar danzas desde la base de todas las decisiones políticas.

Sobre la calzada, los que se unieron para lanzar ese grito de mirar al reloj que les ha hecho fuertes. Saben que aquello fue una verdadera revolución sin colores ni tintes, solo con un mensaje: Algún día es mucho tiempo.

Han llegado a la ministra de Sanidad y a foros impensables. Incluso no descartan llevar a Bruselas su mensaje y visibilizar una situación que la Junta quiso atajar con un plan específico para El Bierzo, con unas 150 medidas que, para Oncobierzo, “no sirven”. Aunque se haya ampliado el número de la plantilla de oncólogos, es “papel mojado” en sí mismo, puesto que, tras ella, está la lectura que hacen los políticos a su lado: no hay profesionales, no se pueden cubrir los números.

Con ese discurso, lo que sí llegan son inversiones y reformas del Hospital El Bierzo, y oncólogos itinerantes. Pero Oncobierzo sigue pidiendo empatía y que se analice el sentimiento de una persona con cáncer, en la línea roja de la vida, que cada vez tiene que volver a contar su drama a un profesional nuevo: “es sentirte siempre en la casilla de salida mientras que por dentro sabes que algo está pasando que no puede esperar”, dicen los enfermos.

Ahora, la voz de una triatleta comprometida y de un documental

Oncobierzo ha conseguido más movimientos que ahondan en una reivindicación. Lo de Carolina Laurentiu ha sido más que bestial. Es la única representante española que se calzó las zapatillas para participar en el mítico triatlón Norseman de Noruega, campeonato del mundo de triatlón extremo. Y quiso hacerlo por Oncobierzo. Ya antes había organizado sesiones de ciclo indoor o de otras disciplinas, compartidas con colegas del gremio deportivo, para recaudar fondos para la Asociación Española contra el Cáncer.

Su implicación creció tras compartir la enfermedad de su amiga Murieta, que consiguió vencer el cáncer, pero a la que lleva en su cabeza cuando participa en este tipo de pruebas. También a su abuela "que superó un cáncer de mama, pero años después enfrentó otro que no pudo vencer. Su pérdida dejó un vacío y una razón para seguir luchando".

La Norseman Xtreme Triathlon es una de las pruebas más exigentes y emblemáticas del triatlón mundial, que se celebró este sábado 2 de agosto en los fiordos de Noruega. Solo 250 atletas de todo el mundo logran clasificarse cada año para esta aventura, y Carolina fue la única española en la línea de salida. Llevaba el mensaje de Oncobierzo y miles de personas que habían hecho vídeos con el lema “Yo corro con Carolina”. Decían mucho más: “gracias por el homenaje a quienes luchan o han luchado contra el cáncer”. Era el que ella llevaba en el pecho, decía, “y una llamada de atención para que nadie tenga que desplazarse fuera del Bierzo para recibir el tratamiento que merece”, aseguraba la triatleta.

Antes de ella, Alba Astorgano, estudiante en Bilbao y berciana de pro, quiso también poner imágenes a la lucha de Oncobierzo. Y fue más allá con el documental El Bierzo en espera, un reflejo de la decadencia de esa comarca que supuraba riqueza del oro negro y que hoy ha llegado a verse a la puerta de los despachos de Oncología sin que hubiera nadie del otro lado.

El relato conmovió a la presidenta de Pharmadus, Beatriz Escudero, que quiso presentar el documental en su première, en La Térmica Cultural. La empresaria fue muy crítica con lo que hoy vive El Bierzo y agradeció la sensibilidad de Astorgano para reflejarlo: “es un acto de escucha, de memoria y de lucha colectiva”.

Eso es lo que considera que mueve a Oncobierzo, que presenta el lado oscuro de la sanidad berciana, pero que se mueve en un contexto en el que, en 15 años, se ha perdido el 13% de la población. “Y si perdemos habitantes, perdemos votantes y no tenemos interés”, reflexionó.

Faltan profesionales sanitarios, pero también comunicaciones, y sobra brecha digital.

Escudero se considera una superviviente del cáncer, tras vivir la enfermedad al lado de su padre, que finalmente falleció. Pero recuerda su legado, por el que ella ha querido apostar por una tierra “en espera”. Y es que, asegura, “somos más que un paisaje maravilloso”, somos “una manera distinta de entender el tiempo y el trabajo”, y “cuidar este medio es una estrategia de futuro”, reivindicó.

“Queremos seguir aquí, sin olvidar de dónde venimos”, abundó, uniéndose a la reflexión profunda que ha abierto la plataforma Oncobierzo, la de pedir “respeto, diálogo y soluciones reales”.

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Premier del documental El Bierzo en espera. | MAR IGLESIAS

 

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