Bierzo Ya lanza, in extremis, una última propuesta para salvar las chimeneas de la antigua central térmica de Compostilla y darles un nuevo uso que evite su demolición. La iniciativa plantea convertirlas en grandes torres de comunicación y telefonía, al estilo del conocido Pirulí de Madrid, como alternativa a su derribo y como forma de preservar un elemento emblemático del paisaje industrial del Bierzo.
Según explican desde el colectivo, la propuesta surge ante la negativa de Endesa al proyecto Bierzo Sil y en un contexto marcado por la preocupación por la contaminación y los posibles efectos tóxicos derivados de la demolición de las chimeneas, planteado ya para el 12 de febrero, tanto para la salud de la ciudadanía como para el medio ambiente.
La idea pasa por aprovechar la altura y el buen estado estructural de las chimeneas para albergar infraestructuras de telecomunicaciones y telefonía móvil, lo que permitiría, según sus promotores, mejorar la cobertura en el noroeste peninsular y en el resto del país, sin interrupciones en el servicio. Bierzo Ya defiende además que, debido a su elevada altura, las emisiones electromagnéticas no resultarían perjudiciales para la salud.
Desde el colectivo consideran que las compañías de telefonía y comunicación audiovisual podrían estar interesadas en hacerse con unas estructuras ya construidas, lo que reduciría de forma notable los costes frente a levantar nuevas torres. Aseguran que la inversión necesaria sería mínima y que el mantenimiento de las chimeneas sería reducido.
Bierzo Ya ha lanzado un llamamiento público a Endesa y a las empresas del sector de las telecomunicaciones para que estudien esta alternativa, que permitiría dar un uso útil a las chimeneas, mantenerlas como símbolo del skyline berciano y preservar un patrimonio minero-industrial único en la comarca.