Pescaderías Coruñesas invierte 10 millones en un gran proyecto vinícola y agroalimentario en El Bierzo

El grupo familiar ha levantado en San Esteban de Valdueza un centro de producción con 70 hectáreas de viñedo y huerta, generando 30 empleos y recuperando el patrimonio monástico de Santullano

31/08/2026
 Actualizado a 31/08/2026
Enorme complejo de la Granja, que da cuenta de su grandez. | MAR IGLESIAS
Enorme complejo de la Granja, que da cuenta de su grandez. | MAR IGLESIAS

En el corazón del valle del Oza, entre montañas cubiertas de castaños y nogales, una finca casi olvidada revive con fuerza. Lo hace de la mano de una de las empresas más reconocidas de la gastronomía española: Pescaderías Coruñesas, que ya ha ultimado los pasos administrativos para poner en marcha su ambicioso proyecto agrovinícola y de recuperación patrimonial en la antigua Granja de Santullano, en San Esteban de Valdueza, a solo 11 kilómetros de Ponferrada.

El plan contempla la rehabilitación de la histórica bodega conventual y la creación de un centro agroalimentario y vinícola con una inversión que superará los cinco millones de euros. Su objetivo: devolver la vida al antiguo complejo monástico, origen del siglo XII, que vuelve a producir vino y cultivos, como lo hizo en los tiempos de los monjes benedictinos de San Pedro de Montes.

El proyecto, que genera una treintena de empleos estables, ha sido valorado por desde el Consistorio ponferradino como “una oportunidad única para el medio rural del Bierzo”. En torno a la finca principal, de 12 hectáreas, el grupo ha adquirido otras 60 hectáreas adicionales de terreno para viñedo -principalmente de la variedad godello- y para una huerta ecológica que ya produce verduras y hortalizas destinadas al consumo propio de sus restaurantes.

El espacio, que conserva estructuras de 1634, alberga una bodega histórica considerada la más antigua en activo de España. En ella, el grupo ha iniciado la restauración integral y la instalación de dependencias complementarias -cocina, salón y zona de cata- que servirán de apoyo a las actividades del futuro complejo.

No habrá hotel ni restaurante, el proyecto no lo contempla así, sino un espacio profesional y formativo vinculado al mundo del vino y la hostelería.

El círculo perfecto

El grupo familiar fundado en 1911, propietario de establecimientos emblemáticos en Madrid como El Pescador, O’Pazo, Filandón, Lhardy o Desde 1911 busca cerrar el círculo del autoabastecimiento: del mar a la huerta y, ahora, al vino.

En la Granja de los Monjes, como se denomina el conjunto, ya funciona una huerta ecológica de cinco hectáreas. Entre los cultivos destacan tomates morunos, guisantes lágrima, patatas blancas, alcachofas, fresas, lechugas o espárragos, todos producidos de manera artesanal, combinando trabajo manual, mulas y drones agrícolas.

El objetivo no es comercializar los productos, sino garantizar la máxima calidad en los restaurantes del grupo, que reciben los alimentos frescos desde El Bierzo hasta Madrid en menos de 24 horas. La excepción será un pequeño punto de venta junto al restaurante Filandón, donde se ofrecerán artículos seleccionados de la finca.

A por el mejor blanco de España

Pero el alma del proyecto está en el vino. En el entorno de la granja, el grupo ha ido recuperando más de 700 pequeñas parcelas de antiguos minifundios para crear un viñedo propio, que se extenderá a lo largo de unas 70 hectáreas en total. La meta: elaborar uno de los mejores vinos blancos del país, con el asesoramiento del reconocido enólogo berciano Raúl Pérez, referente internacional del godello.

El plan prevé una producción inicial de 150.000 litros de vino para 2027, exclusivamente de esta variedad autóctona. Se lanzarán dos etiquetas: “Batallo”, un vino de alta gama y producción limitada, y “Fuera de Lobos”, nombre inspirado en una antigua ermita-torre del siglo VII próxima al viñedo.

Sostener la vida desde la tierra

El enclave elegido no es casual. En el siglo XIII, la granja servía como centro agrícola y vinícola del Monasterio de San Pedro de Montes, motor económico de la comarca durante siglos. Los monjes cultivaban allí cereales, viñas y huertas, y controlaban las rentas de territorios que abarcaban desde El Bierzo hasta Valdeorras y Astorga.

Con una inversión total que podría alcanzar los diez millones de euros, el proyecto de Pescaderías Coruñesas en Santullano fusiona gastronomía, patrimonio, sostenibilidad y desarrollo rural. En palabras de los responsables municipales, “es el mejor ejemplo de cómo una iniciativa privada puede contribuir al renacimiento de una comarca, recuperando edificios históricos, generando empleo y atrayendo valor añadido”. Es más, el concejal de Medio Rural, Iván Alonso, puso como ejemplo de la prevención de incendios, tras los vividos en la comarca el pasado agosto, este tipo de valorización del territorio que encabeza la firma. 

A orillas del río Oza, la finca que un día fue símbolo del poder monástico vuelve a tener futuro. Y lo hace con el mismo propósito con que nació hace casi nueve siglos: sostener la vida desde la tierra.

Entrada a la Granja de Santullano en plena recuperación. | MAR IGLESIAS
Entrada a la Granja de Santullano en plena recuperación. | MAR IGLESIAS
santullano 1 vale
Las ruinas de una pequeña ermita le dan el toque romántico a los viñedos. | MAR IGLESIAS

 

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