Siguen llegando reacciones a raíz de la noticia de que el próximo museo de arte sacro y mirador de la basílica de la Encina será gestionado por la Fudnación las Edades del Hombre. El Partido Comunista de España (PCE) en El Bierzo ha criticado el convenio suscrito entre el Ayuntamiento de Ponferrada y el Obispado de Astorga para la gestión de este espacio, al considerar que supone destinar fondos públicos a una infraestructura cuya explotación quedará en manos de una institución privada. La formación sostiene que el acuerdo convierte una inversión financiada por las administraciones en un negocio del que obtendrá beneficios la Iglesia.
En un comunicado, el PCE recuerda que la actuación supera los 500.000 euros, financiados con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), y critica que la gestión del espacio "haya sido encomendada al Obispado". Además, señala que ya se ha anunciado la instalación de una taquilla, lo que, a su juicio, confirma que una infraestructura sufragada con dinero público generará ingresos para una entidad privada.
La organización considera que esos recursos deberían haberse destinado a otros proyectos con mayor impacto para la comarca. En este sentido, sostiene que el Bierzo continúa afrontando problemas como el desempleo, la despoblación o la falta de oportunidades, por lo que entiende que la inversión habría resultado más útil si se hubiera dirigido a iniciativas orientadas a crear empleo, reforzar el tejido productivo o mejorar los servicios públicos.
El PCE también reparte responsabilidades políticas entre Partido Popular, Coalición por El Bierzo y PSOE, al considerar que las tres formaciones han respaldado una decisión que, según afirma, favorece a la Iglesia con recursos públicos. A juicio de la formación comunista, este acuerdo demuestra que las diferencias entre los principales partidos desaparecen cuando se trata de beneficiar a una institución privada.
Asimismo, el partido carga contra Vox, formación a la que atribuye el impulso inicial de la iniciativa. El PCE sostiene que el partido "se ha quitado la máscara", al considerar contradictorio que critique habitualmente el gasto público destinado a determinados organismos mientras, en este caso, haya promovido un proyecto que, según denuncia, permitirá la gestión privada de una infraestructura financiada con dinero público.
Por último, el Partido Comunista insiste en que cualquier equipamiento construido con fondos públicos debería mantenerse bajo gestión pública y responder exclusivamente al interés general. En su opinión, el convenio firmado para el mirador de la basílica de la Encina constituye un nuevo ejemplo de un modelo en el que "se socializan los costes de las inversiones mientras se privatizan los beneficios".