El mito de la miel de castaño

Por Carlos Macías Castro

Carlos Macías Castro
23/11/2025
 Actualizado a 23/11/2025
Flores del castaño, las masculinas en largos amentos y las femeninas de uno a pocos grupos de tres flores envueltos en espinas.
Flores del castaño, las masculinas en largos amentos y las femeninas de uno a pocos grupos de tres flores envueltos en espinas.

Se ha difundido una noticia recientemente sobre una miel de castaño que ha recibido un premio nacional, lo cual puede ser motivo de satisfacción para muchas personas localmente, pero ¿se puede hablar realmente de miel de castaño? Depende de cómo se defina el concepto de miel. Si esta se define como el producto obtenido por las abejas de la miel a partir del néctar de flores, entonces no. No es posible que haya miel de castaño, porque sus flores no tienen nectarios ni producen néctar.

El Real Decreto 1049/2003 sobre la calidad de la miel da esa definición y también considera miel a la obtenida por las abejas a partir de secreciones de heridas en partes vivas de las plantas, denominada miel de mielada o mielatos, aunque la producción de esta sería minoritaria o ínfima, ya que estas secreciones son poco frecuentes y, por tanto, su denominación también quedaría invalidada por esta norma. Tales secreciones se han observado en heridas de encinas, por ejemplo, y no se habla de miel de encina.
El error en tal denominación de la miel es paralelo a la cuestión también controvertida en el ámbito académico sobre la polinización en el castaño y, probablemente, debe tener su origen en la creencia popular de que la polinización es por entomogamia, es decir, polinización por insectos, en lugar de por anemogamia, es decir, polinización por el viento.

Esta creencia se ha arrastrado en algunos autores, no habiendo acuerdo entre ellos con independencia de si son botánicos o ingenieros forestales.

Así, Rocha Afonso (1990) y López González (2001) dicen que la polinización del castaño es por entomogamia. Vieitez e hijos (1996), primero que es tanto por anemogamia como por entomogamia y luego sólo que es por entomogamia. Elorrieta (1949), Berrocal del Brío y otros (1998) y Florez y otros (2001), que es tanto por anemogamia como por entomogamia. Ceballos y Ruiz de la Torre (1971), Diajara (2003) y Ruiz de la Torre (2006), que es mayoritariamente por anemogamia.

El castaño presenta flores unisexuales y separadas en el mismo árbol, las masculinas en largos amentos y las femeninas en grupos de tres generalmente y rodeadas por una envuelta que se hará espinosa, el erizo, en la base de los amentos terminales. 
La separación de flores unisexuales se da en especies con polinización por anemogamia, como lo son las de su grupo, la Familia Fagáceas, como los robles, las hayas, las encinas, el alcornoque y la coscoja.

Es cierto que las abejas van a los amentos masculinos, algo que yo mismo he podido observar desde joven en castaños de Lago de Carucedo, pero eso no quiere decir que vayan luego a las flores femeninas y las polinicen. Las abejas van a las masculinas para llevarse el polen como alimento fuente de proteínas, pero no hay evidencias de que vayan a las femeninas, algo que habría que comprobar, ya que no tienen nada que llevarse.  De ahí la dificultad de poder hacer alguna fotografía con un insecto sobre flores femeninas. 
Por otra parte, no se observan mariposas libando en las flores masculinas.

Así, pues, de ver abejas en las flores masculinas, se habría pasado a decir que polinizan y, de presuponer que polinizan, se habría pasado a la pretensión de que recogen néctar y que con él hacen miel, en un razonamiento inductivo incorrecto, pues estos pasos no han sido comprobados ni demostrados por la experiencia. 

En cualquier caso, la polinización por entomogamia en el castaño debe ser accidental o minoritaria, cuando las abejas visitan sin recompensa las flores femeninas por mimetismo, esto es, por su parecido con las masculinas, según Willmer (2011), aunque no está claro que haya tanto parecido en forma ni olor.

Por tanto, una miel como producto a partir de néctar no puede ser de castaño, sino de otras flores. Puede contener cantidades variables de polen de castaño, pero las partículas de polen se pueden considerar impurezas de la miel. 

Que una miel contenga polen de castaño no demuestra nada, sólo demuestra que el polen es de castaño y no dice nada de la materia fluida obtenida a partir de néctar, que es la miel. 

Estrictamente, sería miel de otras flores con polen de castaño, con lo cual, se hace necesaria una corrección en la denominación y etiquetado de los productos de miel para que no haya dudas en la veracidad de la denominación y en la autenticidad del producto. 
Denominar como tal la pretendida miel de castaño es una falacia y una impostura.

Carlos Macías es biólogo,
experto en Botánica

 

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