Fabero vivió este sábado una de las noches más especiales en la historia de su Festival del Botillo, que celebró su 28ª edición estrenando la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional, un reconocimiento que marcó el desarrollo de una cita ya consolidada como uno de los grandes referentes gastronómicos y culturales del Bierzo.
El recinto ferial Tomás Bañuelos reunió a más de 300 personas en una velada en la que el botillo volvió a ser el gran protagonista, acompañado de música, intervenciones emotivas y un ambiente de reencuentro que reflejó el arraigo de esta celebración en la vida social del municipio.
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la participación de Tito y Tita como mantenedores del festival. Los hermanos, profundamente vinculados a Fabero, pusieron el acento sentimental a una edición histórica, convirtiendo su intervención en un homenaje al municipio y a quienes han llevado su nombre más allá de las fronteras comarcales.
El Festival del Botillo volvió a demostrar su capacidad para unir generaciones y reforzar la identidad local en torno a la gastronomía tradicional, con un menú basado en botillo, cachelos, berza y productos de la tierra, que agotó las entradas semanas antes de la celebración.
