La campaña de la cereza del Bierzo ha finalizado con un balance marcado por dos realidades completamente opuestas. Mientras las intensas lluvias registradas al inicio de la temporada provocaron la pérdida de prácticamente toda la producción de cereza temprana, la evolución meteorológica durante las semanas posteriores permitió salvar las variedades de media estación y tardías, lo que ha dejado una cosecha cercana al millón de kilos.
Desde el sector destacan que la campaña comenzó con muy malas perspectivas debido a las precipitaciones, que echaron por tierra prácticamente el cien por cien de la producción más temprana. Sin embargo, el tiempo dio una tregua durante la segunda parte de la recolección, permitiendo que las variedades posteriores alcanzaran una buena calidad y pudieran recogerse sin incidencias meteorológicas.
Gracias a ello, la producción ha rondado el 1.000.000 de kilogramos, una cifra que, aunque todavía se sitúa por debajo de lo que se considera una campaña normal en la comarca, supone el mejor registro obtenido en los últimos nueve años.
Tras varias campañas consecutivas marcadas por las adversidades climáticas y las escasas producciones, el sector confía en que los resultados de este año marquen un cambio de tendencia. Los productores consideran que la campaña de 2026 puede convertirse en un punto de inflexión después de una larga etapa especialmente complicada para el cultivo de la cereza en El Bierzo.
Con la vista puesta en 2027, las expectativas pasan por recuperar definitivamente una campaña de producción normal que permita consolidar la recuperación de uno de los cultivos más representativos de la agricultura berciana y seguir reforzando la presencia de la Cereza del Bierzo en los mercados.
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