El Bierzo tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de los grandes destinos de enoturismo del noroeste peninsular. Viñedos centenarios, una variedad autóctona reconocida internacionalmente como la mencía, un patrimonio cultural singular y una gastronomía cada vez más valorada conforman una oferta difícil de igualar. Sin embargo, la Ruta del Vino del Bierzo sigue sin despegar al ritmo que sus responsables consideran posible.
La presidenta de Bierzo Enoturismo, Consuelo Ysart, está convencida de que el proyecto dispone de "una capacidad de crecimiento exponencial". El problema, asegura, no está en el atractivo del territorio, sino en conseguir que todos los actores implicados remen en la misma dirección.
Actualmente, solo 22 de las 75 bodegas adscritas a la Denominación de Origen Bierzo forman parte de la Ruta del Vino. Un porcentaje que, para Ysart, refleja la principal asignatura pendiente del proyecto.
La presidenta comprende, no obstante, las dificultades que afrontan muchas empresas. La mayoría de las bodegas bercianas son pequeñas explotaciones familiares donde el bodeguero asume prácticamente todas las funciones, desde el trabajo en el viñedo hasta la comercialización del vino. Esa realidad hace que muchas veces no tengan capacidad para dedicar tiempo al enoturismo, explica. Muchas ya reciben visitantes de forma individual, pero considera que el verdadero salto llegará cuando entiendan que el trabajo conjunto multiplica las oportunidades para todos. "Las bodegas necesitan creérselo", resume Ysart, convencida de que el éxito pasa por construir una marca común que beneficie al conjunto del territorio.
Del riesgo de desaparecer al "punto cero"
No hace tanto tiempo, el futuro de Bierzo Enoturismo estuvo seriamente comprometido. Las deudas acumuladas y el retraso en el cobro de la subvención comprometida por la Diputación de León llegaron a poner en peligro la continuidad de la asociación.
La situación, según explica su presidenta, está ahora encauzada gracias al compromiso institucional de liberar esos fondos. Ese respaldo económico permite afrontar una nueva etapa con mayor tranquilidad. Por eso, Ysart considera que 2026 debe entenderse como el "punto cero" desde el que comenzar realmente el crecimiento del proyecto.
La Ruta del Vino del Bierzo mantiene, además, la certificación oficial hasta 2027, un sello que garantiza el cumplimiento de los estándares de calidad exigidos por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN).
Pero las dificultades económicas siguen siendo una de las principales barreras. Ysart asegura que el presupuesto con el que trabaja Bierzo Enoturismo es el más bajo de todas las rutas del vino de Castilla y León. Lo califica de "ridículo", ya que apenas permite sufragar los gastos de funcionamiento de la oficina técnica, sin margen para desarrollar campañas de promoción, captar nuevos socios o impulsar acciones de comercialización.
Con esos recursos resulta complicado competir con otros destinos enoturísticos mucho más consolidados.
Actualmente, alrededor de 7.000 personas recorren cada año la Ruta del Vino del Bierzo. La cifra es positiva, pero está muy lejos del potencial que sus responsables consideran que puede alcanzar el territorio.
Para Ysart, cada uno de esos visitantes se convierte en un auténtico "embajador del Bierzo", ya que no solo consume vino, sino que conoce el patrimonio, la gastronomía, los paisajes y el resto de atractivos turísticos de la comarca.
Precisamente por eso insiste en que el enoturismo no debe verse únicamente como un complemento para las bodegas, sino como una herramienta de desarrollo económico para todo el Bierzo.
Otro de los factores que pueden favorecer ese crecimiento será la futura certificación de la Ruta del Vino de León. Cuando ese reconocimiento sea una realidad, la provincia contará con dos de las nueve rutas certificadas de Castilla y León, una circunstancia que puede reforzar la imagen de León como destino enoturístico y generar sinergias entre ambos proyectos.
Ysart considera que sería una contradicción que, justo cuando nace la Ruta del Vino de León, desapareciera la del Bierzo. Ese escenario ya no parece probable, pero insiste en que ahora comienza el verdadero trabajo.
Más que convencer a las bodegas de las ventajas del proyecto, la directiva quiere dedicar sus esfuerzos a fortalecer la economía de la comarca. Para ello, sostiene, resulta imprescindible que el sector privado termine de implicarse y haga suyo un proyecto que considera estratégico. Porque el potencial está ahí. El reto consiste ahora en convertirlo en una realidad compartida.
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