Los trabajadores de la antigua LM, ahora GE Vernova, empresa vinculada al sector eólica, ubicada en el polígono de Santo Tomás en Ponferrada, continúan pendientes de una resolución judicial que ponga fin a un conflicto que mantiene bloqueado el calendario de vacaciones desde casi principios de año. La situación afecta a 610 empleados, que a estas alturas del año siguen sin poder planificar sus días de descanso.
Según explican fuentes cercanas al proceso, el origen del problema no estaría en la empresa, que aseguran mantiene disposición a negociar, sino en un desacuerdo entre sindicatos. En concreto, el sindicato USO -que no encabeza el comité de empresa en este momento- habría impedido la aprobación del calendario al reclamar un ajuste en las condiciones de las vacaciones que no cuenta con el respaldo del resto de organizaciones sindicales.
La consecuencia directa es que ningún trabajador ha podido solicitar vacaciones desde febrero, ni siquiera durante periodos clave como la Semana Santa. A comienzos de mayo, la plantilla sigue sin información sobre cómo se organizarán los turnos, lo que está generando un creciente malestar. NI siquiera pueden solicitar sus vacaciones hasta que no se resuelva el conflicto en los juzgados.
“Hay mucha gente afectada y sin saber cuándo podrá coger vacaciones”, señalan fuentes del entorno laboral, que describen una plantilla “muy tensionada” por la incertidumbre y enfadada con las decisiones de algunos sindicatos que ni siquiera están abiertos a negociar, aunque la empresa, al parecer, sí lo haga. La falta de previsión no solo dificulta la conciliación personal, sino que también puede suponer un encarecimiento de los periodos vacacionales o problemas de disponibilidad en fechas habituales.
El conflicto se ha enquistado hasta el punto de que el comité de empresa ha quedado condicionado por la posición de algunos sindicatos alineados con USO, lo que ha obligado a trasladar el caso a los juzgados. Pese a ello, insisten en que la empresa mantiene abierta la vía del diálogo y lamentan que no se haya podido alcanzar una solución interna.
La fecha clave será el próximo 13 de mayo, cuando está previsto el juicio que podría desbloquear la situación. Los trabajadores confían en que a partir de ese momento se pueda activar el calendario de vacaciones y recuperar cierta normalidad.
Mientras tanto, persiste la preocupación de que, si el conflicto se prolonga, algunos empleados puedan tener dificultades para disfrutar de sus días antes de final de año, aunque fuentes sindicales confían en que la vía judicial permita resolver el problema en las próximas semanas.