Un total de 25 voluntarios participaron el fin de semana en una jornada de trabajo convocada por el grupo ecologista Proyecto Orbanajo, en la zona afectada por el incendio forestal de Yeres y el Morredero, con el objetivo de mitigar los efectos de las llamas sobre el ecosistema.
Los participantes se dividieron en dos grupos para llevar alimento a la fauna, crear pequeñas charcas y acolchar con paja algunas laderas con el fin de reducir la escorrentía y favorecer la regeneración del terreno.
La experiencia, según señaló el organizador, Pablo Ovalle, resultó “emocionante”, al comprobar la implicación de todas las personas que colaboraron. “Aunque pueda parecer insignificante ante la magnitud del desastre, estas actuaciones son un ejemplo de que entre todos podemos conseguir cambios”, destacó.
La iniciativa subraya el espíritu de cooperación ciudadana surgido tras el fuego, con la convicción de que, aunque no se puede cambiar el mundo, sí se puede mejorar “el pequeño trozo que nos toca”.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.