Quizás lo más parecido a marcar un gol para un portero es parar lo más complicado, un penalti. A la tercera fue la vencida en Lugo, cuando todo parecía que la cuarta portería a cero seguidas no iba a poder ser y que los últimos minutos iban a ser intensos con el 1-2 en el marcador, Andrés Prieto se vistió de último héroe en el Anxo Carro.
Detuvo el penalti de Andoni sobre Unzueta, que el propio delantero falló, siendo ya el tercer penalti que detiene el portero de la Deportiva en Primera Federación, pero el primero que termina por fin con un final feliz para el portero alicantino.
El primero lo detuvo la temporada pasada en la visita del Barcelona B en El Toralín a Unai Hernández, en una de las penas máximas más protestadas en Ponferrada, tras un agarrón de los de toda la vida en un córner de Thomas Carrique. El portero lo detuvo, pero el rechace lo cazó el mismo medio para poner el 1-1 en el marcador.
El segundo fue todavía más cruel, en la final del ascenso y ante el Andorra. Penalti que provocó el propio guardameta sobre un Lautaro de León que tras fallar la pena máxima anotó el rechace para adelantar a los suyos, que sería el del ascenso.
Dos primeros penaltis detenidos con un principio feliz, pero un final agridulce tras el gol rival. No lo fue así el tercero, en el que Andrés no solo detuvo la pena máxima, sino que también evitó cualquier tipo de rechaces para conseguir la cuarta portería a cero seguida y celebrando delante de toda la grada llena de aficionados blanquiazules.