El campo de hierba artificial de Puente Castro será escenario este domingo 28 de diciembre, a partir de las 11.00 horas, del I Torneo Navideño de Fútbol 11, una cita cargada de simbolismo con la que el fútbol leonés rendirá homenaje a Agustín Prado Allende, figura muy querida y estrechamente vinculada al deporte base y a la vida social de la ciudad.
El torneo contará con la participación de El Reino 2022, los veteranos del Puente Castro FC y un combinado de Amigos de Diego, equipos que se darán cita en una jornada concebida más como un acto de reconocimiento que como una competición al uso, en el que tendrán un papel destacado sus hijos, Diego y Mayela Prado. De hecho, en el caso del equipo Amigos de Diego, se unirán algunos de los muchos leoneses que compartieron parte de su vida deportiva con el hijo de Agustín, siempre vinculado al deporte, al igual que su padre. De hecho, el legado deportivo de Agustín Prado tuvo continuidad en su hijo Diego Prado, futbolista formado en el fútbol leonés que llegó a vestir la camiseta de varios clubes de la provincia y a dar el salto a categorías superiores, incluyendo una etapa en el Deportivo de La Coruña, reflejo del arraigo familiar con el balón y del camino abierto desde la base
Nacido en la Corredera, en el entorno del antiguo Mercado de Ganados, Agustín Prado fue el menor de ocho hermanos, en una familia singular marcada por tres parejas de mellizos, con raíces en Siero de la Reina, cerca de Riaño. Su vida estuvo siempre ligada al fútbol, primero como jugador en el histórico San Esteban y más tarde como impulsor incansable de equipos, torneos y patrocinios.
Tras varios años fuera de León, regresó en 1979 para asentarse en Santa Ana, donde junto a su familia levantó el Fuensanta II, convertido durante más de tres décadas en un punto de encuentro permanente para el fútbol leonés. Por allí pasaron jugadores, árbitros, entrenadores y aficionados, en un ambiente donde el deporte formaba parte de la vida cotidiana.
Agustín Prado fue equipo, vestuario y grada a la vez. Su sonrisa constante, su cercanía y su generosidad dejaron una huella profunda. El homenaje que se le rinde en Puente Castro es, sobre todo, un reconocimiento a una manera de entender el fútbol y la convivencia.