La romería de Villasfrías volvió a reunir este sábado a decenas de vecinos de Vegas del Condado y Villanueva del Condado en torno a una tradición centenaria que cada segundo sábado del mes de mayo convierte la pequeña ermita situada entre ambas localidades en punto de encuentro para la devoción, la convivencia y la memoria compartida. Una cita profundamente arraigada en esta zona de la ribera del Porma y que este año contó además con una presencia poco habitual: la del obispo de León, Luis Ángel de las Heras, que quiso sumarse a una celebración marcada por el ambiente familiar y el carácter popular que siempre ha distinguido a esta romería.
La jornada comenzó desde primera hora de la mañana con la llegada de los dos pendones y vecinos y familias de ambos pueblos, muchos de ellos cumpliendo con una tradición heredada de padres y abuelos. La misa volvió a convertirse en el eje central de una celebración que mantiene intacta esa mezcla de religiosidad y encuentro vecinal tan propia de los pueblos leoneses, donde las romerías siguen funcionando también como un vínculo emocional con la tierra y con quienes ya no están. Tras la misa hubo una actuación del grupo de gaitas Zarzagán, de Villaquilambre.

Los mayordomos de este año fueron el matrimonio de Vegas del Condado formado por Manuel Díez y Regina Martínez, encargados durante los últimos meses del cuidado y mantenimiento de la ermita, así como de preparar y adornar el templo para una fecha especialmente señalada en el calendario de la comarca. Una responsabilidad que va alternándose cada año entre vecinos de Vegas y Villanueva y que ambos asumieron acompañados por sus tres hijos, Manuel, Regina y Luis, y sus dos nietos, Guzmán y Regina, en una imagen que simboliza precisamente el relevo generacional que mantiene viva la tradición.
La presencia del obispo dio un carácter especial a una romería que sigue resistiendo al paso del tiempo gracias al compromiso de los vecinos de ambos pueblos. Entre saludos, comida compartida y conversaciones huyendo la lluvia, que no llegó a deslucir la romería, Villasfrías volvió a demostrar que en muchos rincones de la provincia las tradiciones continúan siendo mucho más que una costumbre: son una forma de seguir haciendo comunidad.
