Esta plataforma es la que ha convocado esta nueva manifestación, que confían que sirva para seguir sumando apoyos y que el proyecto se quede en eso, en nada más que ideas sobre el papel. En la primera marcha se juntaron unas 300 personas que fueron convocadas un poco a través del ‘boca a boca’. Uno avisó a sus contactos, otro hizo lo mismo y, al final, lograron juntar un grupo que quiso decir unido que «basta», que el valle se queda con su agua. «El año pasado ya hubo restricciones, ¿cómo vamos a reglar el agua? Pretenden decirnos que no habrá problema, pero este es un bien finito, que se acabaría más pronto que tarde», asegura Mónica Almanza. Considera que gracias a esa presión social los poceros se marcharon, pero temen que vuelvan y, por eso, no han dudado en alzar la voz de nuevo y lo seguirán haciendo.
Ya llevaron a cabo una recogida de firmas inicial en el propio valle, en Castrocalbón, Calzada de la Valdería, Felechares y San Félix de la Valdería en Viernes Santo y fueron más de 600 los apoyos que obtuvieron. También iniciaron una petición en la plataforma Change.org en la que van por las 800 y también han empezado los trámites para que el colectivo que nació un poco de forma improvisada se convierta ahora en una asociación. ¿Quiénes forman parte de esta plataforma dispuesta a dar batalla para que ninguna empresa o iniciativa privada se lleve el agua del valle? Pues según Mónica Almanza hay un poco de todo: funcionarios, ganaderos, adolescentes, jubilados o trabajadores por cuenta ajena que tienen un objetivo común, el de no querer cruzarse de brazos ante iniciativas que consideran que no benefician ni a la zona ni a sus gentes.
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