El Teléfono de la Esperanza de León ha celebrado este viernes el Día de la Escucha, una jornada para poner en valor la importancia de este acto y de la empatía en las relaciones con los demás y, de manera especial, con quienes están pasando por un mal momento. Desde esta asociación han atendido a más de 7.000 personas y han realizado aproximadamente 1.200 llamadas de seguimiento a mayores que sufren la soledad.
Además, en otra vertiente de su red de voluntarios, desde la asociación han formado a más de 300 personas en sus talleres. De esta manera, cuentan con formaciones de autoestima, mindfulness o habilidades de comunicación, en unas actividades que para el segundo trimestre de este 2026 el plazo de inscripción estará abierto hasta el 9 de abril.
Desde el Teléfono de la Esperanza han insistido en el mensaje de que "cuidarnos nos ha permitido sobrevivir como especie". Una labor solidaria que en el caso de esta asociación también se adapta a los nuevos tiempos, como con su 'Chat de la Esperanza'.
En un acto que ha tenido lugar frente a Casa Botines, se ha querido homenajear también a la labor del cuidador, poniendo como ejemplo a Ana Carlota Amigo y el apoyo que siempre brindó a su marido enfermo de ELA, Urbano González, fallecido en enero. La viuda de este referente en la lucha contra la enfermedad quiso extender este reconocimiento "a todos los cuidadores, cuidadoras en el 80 por ciento de los casos".
Amigo ha afirmado sentirse "en paz", aunque añora la compañía de su marido. En este sentido, se ha referido a la ELA como una enfermedad "devastadora y cruel", en la que la empatía y el cuidado de las familias se antoja fundamental para las personas que la padecen.
Desde el Teléfono de la Esperanza han insistido en que "al escuchar, dejamos una huella de cuidado". Con la presencia de representantes institucionales y decenas de asistentes, la sociedad leonesa ha querido este 27 de marzo poner en valor la labor de las personas que están al otro lado de la línea 717 003 717, un número en el que se escucha y, sobre todo, en el que siempre hay esperanza.