Como ya hizo anteriormente en Valladolid y Salamanca de la mano de EspañaDuero, Canessa relató ante el público que se dio cita en el Auditorio ‘Ciudad de León’ cuál fue su experiencia, que recoge en su libro ‘Tenía que sobrevivir’ en el que también narra su experiencia como cardiólogo infantil. En este libro, que está presentando por Castilla y León, Canessa condensa también qué pasó después. “La gente se preguntaba si quedaron todos locos, pero éramos locos de antes, nos mejoró la experiencia de la montaña”.

Empezamos a cruzar la cordillera cubierta de nubes y demasiado pronto nos pidieron que nos pusiéramos el cinturón de seguridad. ¿No estamos volando muy cerca de los picos?Por eso, desde ese momento afrontó los momentos más duros de su vida con otro espíritu. “Si pude salir de los Andes, podré salir de esto también”. Tras un video en el que se narró la historia a los asistentes, Roberto Canessa dio detalles de cómo empezó a jugar al rugby, el motivo del viaje a Chile y cómo fue el viaje hasta el momento del accidente. “Empezamos a cruzar la cordillera cubierta de nubes y demasiado pronto nos pidieron que nos pusiéramos el cinturón de seguridad. ¿No estamos volando muy cerca de los picos? Dijo un compañero. Y de repente, el avión pegó contra la montaña”.
En ese momento, Roberto Canessa pensó que moriría y tendría “una muerte espantosa”. Tras el golpe, sintió cómo se iba desmayando al tiempo que tomó conciencia de que el habían había parado y se había salvado. “Pensábamos que iba a venir todo el mundo a ayudarnos”, pero pronto se dieron cuenta de que no iba a ser así e incluso tuvieron conocimiento de cómo se decidió suspender la búsqueda.
Fueron 72 días perdidos en medio de los Andes, lo que llevó a Roberto Canessa y a otros dos compañeros a caminar durante once días en busca de ayuda, pese a que pensaban que no podrían sobrevivir por falta de fuerzas. Los conocimientos médicos de Canessa precisamente permitieron saber que la proteína de la carne humana de los compañeros fallecidos les podría ayudar a sobrevivir. “Fui un conejillo de indias que sufrió un experimento increíble”, relató Canessa en el vídeo.
Actualmente Canessa es uno de los principales cardiólogos infantiles del mundo. Al leer su libro la gente le dice que lo leen “no con los ojos, sino con el corazón” además de que reconoció que “no está escrito con tinta, sino con lágrimas de alegría”. Ahí recoge, además de su experiencia en los Andes, el relato de “todos mis paciencitos” que estaban en el útero de la madre “con pocas posibilidades de sobrevivir”. Aunque se trata de corazones “mal armados de fábrica”, el arreglo de algunas válvulas permite que esos bebés “vivan para toda la vida” y no solo se conformen con sobrevivir, sino que “ahora quieren tener familia, hacer deporte y habrá que acompañarles en esa nueva etapa”. Por eso, su libro es “ese mensaje de vida, de la montaña como superviviente y ahora como el médico que les salvó”, concluyó.