Se cumple un año del gran apagón con los leoneses pagando cada vez más por la factura de la luz

León estuvo siete horas sin suministro eléctrico, después de un cero absoluto en el que Oseja de Sajambre fue la excepción nacional

28/04/2026
 Actualizado a 28/04/2026
Desconcierto en las calles a los pocos minutos del inicio del apagón y las compras aceleradas que vaciaron los supermercados leoneses. | L.N.C.
Desconcierto en las calles a los pocos minutos del inicio del apagón y las compras aceleradas que vaciaron los supermercados leoneses. | L.N.C.

Hace justo hace un año en la redacción de La Nueva Crónica se estaban preparando, como ocurre a diario, las noticias del periódico del día siguiente cuando, a las 12:33 horas, todos los ordenadores hicieron de manera perfectamente sincronizada un fundido a negro. Lo mismo ocurrió en El Albéitar, donde se celebraba la festividad de San Isidoro, en los ambulatorios, en los colegios, en las oficinas y en todos y cada uno de los hogares. El pensamiento inicial de que se trataba de un fallo particular de cada instalación se disipó pronto, cuando cualquiera pudo comprobar al asomarse por la ventana que tampoco había luz en los semáforos. Todo León estaba sin suministro. «Esto solo puede pasar aquí…».


Tampoco fue exactamente así. En cuestión de minutos, los leoneses fueron recibieron mensajes de familiares o amigos de diferentes puntos de España que informaban de que allí, en Santiago de Compostela, en Zaragoza o en Córdoba, tampoco tenían luz. El gran apagón del 28 de abril de 2025 afectó a toda la península ibérica, dejando durante horas a más de 50 millones de personas sin suministro eléctrico. En el caso de León, el corte duró aproximadamente siete horas, en un servicio que se fue recuperando de manera progresiva.


El desconcierto de los leoneses durante aquellas horas fue generalizado, puesto que inicialmente nadie entendía demasiado bien qué estaba ocurriendo o hasta cuándo duraría aquello, más si cabe en un contexto de acceso restringido a la información. En esas, muchos volvieron a encender sus transistores para seguir por la radio las noticias que iban llegando a cuentagotas.

Siguen las dudas sobre qué ocurrió exactamente y aún no se han pagado la mayoría de las indemnizaciones


De entrada, no se descartaba ningún escenario, entre ellos la hipótesis de un ciberataque en un clima de tensión creciente entre Rusia y la Unión Europea. Sin embargo, el motivo de que nadie pudiera cocinar, ver la televisión o cargar la batería de su teléfono se debía a un cero absoluto, un colapso sin precedentes del sector eléctrico de España. Un año después de todo aquello continúa habiendo muchas dudas sobre qué ocurrió exactamente, con todos los ámbitos implicados acusando a los demás y ninguno asumiendo responsabilidades. En este sentido, no se han pagado la mayoría de las indemnizaciones por los perjuicios causados y los consumidores de la provincia de León, en línea con los del resto del país, sufren una factura cada vez más cara.


Volviendo a aquel distópico día de hace exactamente un año, cabe recordar cómo durante las horas siguientes al cero absoluto se llenaron las terrazas de los bares de León, con clientes que querían aprovechar antes de que las cervezas se calentasen por el apagón de las cámaras frigoríficas. En la heladería El Valenciano, en pleno centro de la capital, comenzaron a regalar tarrinas ante la inminente pérdida de todo su ‘stock’.


Al igual que en los primeros compases de la pandemia del Covid, el caos llegó hasta los supermercados, con largas colas y estanterías vacías por el temor a lo que pudiera suceder. De hecho, de una manera un tanto inexplicable, se volvieron a ver algunas mascarillas por las calles de León.

El caos llegó a los supermercados y las terrazas de los bares se llenaron de clientes


Los médicos tuvieron que pasar consulta con bolígrafo y papel, mientras que en los centros educativos los docentes rescataron métodos tradicionales de enseñanza, sin posibilidad alguna de utilizar las nuevas tecnologías. Un tren entre Asturias y Madrid se quedó ocho horas parado en los túneles de Pajares, la circulación se complicó en los cruces de León y Ponferrada, se registraron numerosos encierros en ascensores… Nada fue normal el 28 de abril de 2025.


Siempre, hasta en algo tan generalizado, hay excepciones y Oseja de Sajambre fue casi el único pueblo de España que tuvo servicio eléctrico durante aquellas horas que duró el apagón. Gracias a un sistema «en isla», sus vecinos pudieron hacer uso de un servicio que no se vio interrumpido.


Pasadas las siete de la tarde, se hizo la luz. León fue recuperando, sin mayores traumas, la normalidad en un día que sigue presente en el recuerdo de todos.


Hoy, un año después del día en que todo se fundió a negro, los consumidores leoneses pagan una factura de luz sensiblemente más cara y los expertos, algunos de ellos de la Universidad de León, alertan de que el riesgo cero de sufrir un nuevo colapso eléctrico no existe. La vida sigue y las anécdotas de aquel 28 de abril de 2025, una jornada diferente, van cogiendo el poso épico de esas batallitas que, de vez en cuando, alguien saca a colación. Este martes, 365 días después, todo parecer ser nuevamente rutina.
 

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