La provincia de León perdía este verano uno de sus referentes en la gastronomía de la montaña, La Praillona, en Boñar. La jubilación de sus dueños finalizó una trayectoria de cerca de cuarenta años que acumuló reconocimientos de todos los que por allí paraban y también alguno de más nombre como los soles de la Guía Repsol o las recomendaciones de la Guía Michelin.
Ahora, unos meses después de su cierre definitivo con el final del mes de agosto, dos vecinos del pueblo, Nuria y Diego, reabren La Praillona con el mismo nombre como restaurante y vinoteca un nuevo enfoque que espera repetir el mismo éxito.
Las puertas de la 'nueva' Praillona reabrirán este viernes con una promoción en la que con la primera consumición la casa invitará a la segunda y el fin de semana ya arrancarán las comidas, por el momento con un menú de fin de semana mientras el nuevo equipo termina de concretar la nueva carta, que a buen seguro mantendrá la esencia de un negocio clásico de la provincia.