Un paso más en la hoja de ruta diseñada para poder reabrir el Teatro Emperador

El Ayuntamiento ya puede aprobar provisionalmente la modificación urbanística antes de que la Junta la ratifique en un plazo de tres meses y de que el Gobierno diseñe la reforma

21/06/2026
 Actualizado a 21/06/2026
Estado que presentan el patio de butacas y los palcos del Teatro Emperador. | L.N.C.
Estado que presentan el patio de butacas y los palcos del Teatro Emperador. | L.N.C.

El día 22 de septiembre se cumplirán 75 años de la inauguración del Teatro Emperador y el 31 de octubre habrán pasado 20 desde que su telón se bajó por última vez tras la proyección de la emblemática ‘Cinema Paradiso’.

Sería por tanto un buen año este 2026 para que el Gobierno de España encargase el esperado proyecto que guiará la rehabilitación del inmueble  y permitirá su reapertura. Y eso es precisamente lo que figura en la hoja de ruta anunciada por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, cuando visitó León el pasado mes de noviembre para anunciar junto al alcalde, José Antonio Diez, el inicio de los trámites urbanísticos.

Dicha hoja de ruta llegaba después de muchas idas y venidas y de muchas tantas promesas incumplidas que hacen que la cautela prime siempre que se habla del ansiado proyecto para reabrir el Teatro Emperador, pero ya en marzo de 2023 se había anunciado el compromiso para financiar la rehabilitación a través del 2% Cultural, mientras que en agosto de 2024 cuando por primera vez se habló de cuestiones técnicas más allá de intenciones políticas.

Se encargó entonces un estudio especializado "para definir la caja escénica, especialmente en los aspectos relacionados con los peines y las maquinarias adecuadas para el volumen y altura del teatro". Además, el documento servía para saber si habría que elevar la altura de los peines, que son las vigas que suben y bajan los decorados y las luces, o reforzar la estructura del edificio, así como aspectos relacionados con los equipos de iluminación y sonido.

Y ese estudio especializado derivó en un plan funcional elaborado por el arquitecto berciano Cayetano Astiaso que servirá como base para encargar a lo largo de este año el proyecto para la rehabilitación del Teatro Emperador con una inversión que oscilará entre medio y un millón de euros.

Una de las principales conclusiones del citado plan funcional es la necesidad de modificar las actuales condiciones urbanísticas del Teatro Emperador que figuran en el Plan Especial del Conjunto Urbano. Y esos trámites siguen su curso. Tras su aprobación inicial por parte del Ayuntamiento de León el pasado mes de febrero, la modificación ha pasado el correspondiente periodo de información pública sin que se hayan presentado alegaciones. Es por eso que ya se puede proceder a la aprobación provisional, pero no está claro aún si será en la sesión plenaria de junio o de julio. Posteriormente, la Junta tendrá que dar el visto bueno definitivo a la modificación, algo que a priori tendría que ocurrir en un plazo de tres meses y que permitiría al Gobierno de España encargar la redacción del proyecto para rehabilitar el Teatro Emperador.

El objetivo de este proceso es poder cambiar la volumetría exterior del edificio, un aspecto clave del plan funcional a la hora de abordar la renovación integral de la denominada torre escénica con el fin de que gane altura. Esto favorecerá el movimiento vertical de telones y decorados, puesto que es la única alternativa técnica a la hora de poder acoger grandes montajes debido a la falta de espacio existente en los laterales del escenario

Además, en el estudio realizado por Astiaso destacan actuaciones como la supresión del paraíso -la parte más alta de la sala o gallinero- por estar a más de 25 metros del escenario y su sustitución por una sala para ensayos u otros usos complementarios. Y también se plantean actuaciones como la inclinación del patio de butacas, la rebaja de la cota y la nivelación del escenario. 

Finalmente, el plan funcional refleja que el foso de la orquesta podría utilizarse como tal cuando fuera necesario, pero también para ampliar el escenario o el patio de butacas de un teatro que pasaría de 1.367 a 850 plazas por la supresión del paraíso y la mayor separación prevista entre cada una de ellas.

Todo ello para que el Teatro Emperador albergue algún día una programación que -sin cerrarse a otros eventos ajenos a la cultura- estará centrada en las artes escénicas, es decir, el teatro, la danza y la lírica. Y esto será posible gracias a la colaboración del Inaem con el Ayuntamiento de León, la Diputación y la Junta, tres instituciones que se encargarán además del equipamiento.

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