Quienes nacieron el día que el Teatro Emperador bajó por última vez su telón tras la proyección de ‘Cinema Paradiso’ se convertirán en veinteañeros el próximo 31 de octubre.
Por eso, después de tantas idas y venidas, de tantas promesas incumplidas, los leoneses nos hemos acostumbrado a que la cautela prime siempre que se habla del ansiado proyecto para reabrir este emblemático inmueble. Han sido muchos los ríos de tinta que han corrido durante estos años sobre las intenciones políticas al respecto en función de quien estuviese al frente del Gobierno de España, pero fue en marzo de 2023 cuando se anunció el compromiso para financiar las obras a través del 2% Cultural y fue en agosto de 2024 cuando por primera vez se habló de cuestiones técnicas más allá de intenciones políticas.
Se encargó entonces un estudio especializado «para definir la caja escénica, especialmente en los aspectos relacionados con los peines y las maquinarias adecuadas para el volumen y altura del teatro». Además, dicho estudio serviría para saber si habría que incrementar la altura de los peines, que son las vigas que suben y bajan los decorados y las luces, o reforzar la estructura del edificio, así como aspectos relacionados con los equipos de iluminación y sonido.
El proyecto se encargará este año
Y ese estudio especializado derivó en un plan funcional elaborado por el arquitecto berciano Cayetano Astiaso que servirá como base para encargar a lo largo de este año el proyecto para la rehabilitación del Teatro Emperador con una inversión que oscilará entre medio y un millón de euros.
Así lo anunció el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, cuando visitó León el pasado mes de noviembre para anunciar junto al alcalde, José Antonio Diez, la hoja de ruta prevista para que el telón más añorado por los leoneses vuelva a levantarse después de años de reuniones previas que han dado sus frutos después de numerosos altibajos y plazos que no acababan de cumplirse.
Una de las principales conclusiones del citado plan funcional era la necesidad de modificar las actuales condiciones de protección a las que está sujeto el Teatro Emperador en el marco del Plan Especial del Conjunto Urbano.
Y estos trámites urbanísticos han cogido velocidad de crucero. Si la dirección provincial del PSOE anunciaba hace una semana que el documento técnico para tramitar la modificación urbanística ya estaba en manos del Ayuntamiento y el equipo de gobierno municipal explicaba el miércoles que había solicitado la inclusión en el mismo de algunas observaciones, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem) comunicaba el viernes que ya había remitido el documento definitivo.
A partir de ahora, dicho documento tendrá que ser informada por los técnicos del Ayuntamiento de León antes de llevarse a aprobación inicial en sesión plenaria, algo que en principio ocurriría a finales de este mes.
Posteriormente, se abrirá el correspondiente plazo de información pública para la presentación de alegaciones que se resolverán antes de aprobarse de nuevo en sesión plenaria y de que la Junta proceda al visto bueno definitivo.
Desde el equipo de gobierno municipal defienden que estos trámites representan una «prioridad absoluta», aunque recuerdan que este asunto no es nuevo, puesto que «lleva ya años gestándose tanto por parte de los técnicos como del propio alcalde», en referencia a las citadas reuniones técnicas que se han mantenido con responsables del Inaem y del Ministerio de Cultura. «Ahora ya es una cuestión técnica que cuenta con el empeño de ambas partes que trabajan en total sintonía», defienden finalmente los responsables del Ayuntamiento de León en referencia a la agilidad con la que se está tramitando esta modificación urbanística.
Es preciso recordar que el objetivo es poder cambiar la volumetría exterior del Teatro Emperador, un aspecto clave del plan funcional, y que permitirá abordar la renovación integral de la denominada torre escénica con el fin de que gane altura. Esto favorecerá el movimiento vertical de telones y decorados, puesto que es la única alternativa técnica a la hora de poder acoger grandes montajes debido a la falta de espacio existente en los laterales del escenario.
Además, en el estudio realizado por Astiaso destacan actuaciones como la supresión del paraíso –la parte más alta de la sala o gallinero– por estar a más de 25 metros del escenario y su sustitución por una sala para ensayos u otros usos complementarios. Y también se plantean actuaciones como la inclinación del patio de butacas, la rebaja de la cota y la nivelación del escenario.
Finalmente, el plan funcional refleja que el foso de la orquesta podría utilizarse como tal cuando fuera necesario, pero también para ampliar el escenario o el patio de butacas de un teatro que pasaría de 1.367 a 850 plazas por la supresión del paraíso y la mayor separación prevista entre cada una de ellas.
Todo ello para que el Teatro Emperador albergue algún día una programación que– sin cerrarse a otros eventos ajenos a la cultura– estará centrada en las artes escénicas, es decir, el teatro, la danza y la lírica. Y esto será posible gracias a la colaboración del Inaem con el Ayuntamiento de León, la Diputación y la Junta, tres instituciones que se encargarán además del equipamiento del inmueble tras las obras.