"El anuncio es positivo, pero hay mucho que trabajar para reabrir el Teatro Emperador"

Entrevista a Alejandro Conty, presidente de la Asociación de Amigos del Teatro Emperador

30/11/2025
 Actualizado a 30/11/2025
El arquitecto leonés Alejandro Conty es el presidente de la Asociación de Amigos del Teatro Emperador. | LNC
El arquitecto leonés Alejandro Conty es el presidente de la Asociación de Amigos del Teatro Emperador. | LNC

Tras anunciar esta semana misma el Ministerio de Cultura los nuevos planes para su rehabilitación y reapertura, el presidente de la Asociación de Amigos del Teatro Emperador, el arquitecto leonés Alejandro Conty, celebra la noticia, aunque reconoce que hay mucho trabajo por hacer para que el proyecto sea un éxito y para que el telón vuelva a levantarse casi dos décadas después.

– ¿Qué sensación general le deja la visita del ministro de Cultura a León para anunciar una nueva hoja de ruta para reabrir el Teatro Emperador?
– Recibimos esta nueva hoja de ruta como un desbloqueo. El asunto estaba parado y durante mucho tiempo hemos intentado contactar con el Ministerio de Cultura. Finalmente, lo conseguimos y creo que de alguna manera también hemos contribuido a forzar este desbloqueo. Es una buena noticia, pero ahora hemos empezado a leer tranquilamente esta hoja de ruta para ver lo que implica realmente, porque debemos ser serios a la hora de analizarla y porque muchas veces se pasa por encima de cosas que en realidad son muy complejas.

– ¿Y cuáles son sus primeras conclusiones a la hora de analizar esa hoja de ruta?
– Cuando hablamos de que se ha encargado un plan especial que debe ser aprobado por el Ayuntamiento de León para poder modificar la volumetría del edificio, esto no es una cosa sencilla. El teatro está incluido en el Catálogo de Bienes y Elementos Protegidos del Plan Especial de Conjunto Urbano de la Ciudad de León (Pecu). Además, tiene un grado de protección 2, es decir, de tipo Integral. Y un plan especial no puede modificar las determinaciones de protección del Pecu, que a priori obliga a que se mantengan las alturas existentes en la actualidad. Yo no digo que no se pueda solucionar, pero la manera de cambiar las determinaciones del Pecu es mediante una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). En todo caso, es un tema urbanístico que hay que tratar y que hay que solventar como primer paso antes de la licitación de la redacción del proyecto, porque se prevé modificar la volumetría del edificio para poder subir la caja escénica, aunque no han concretado cuántos metros serían necesarios. Yo creo que el Ministerio de Cultura ha llegado con una hoja de ruta y el Ayuntamiento ahora tendrá que trabajarla. Tengo una reunión en el martes con el alcalde en la que le voy a plantear un poco todo esto, porque hay que poner en marcha a los técnicos urbanistas, porque el proceso puede llevar tres meses o puede llevar un año. A veces las cosas no son tan sencillas como se dicen. El Ministerio de Cultura dice que encargó el plan especial el pasado mes de octubre, pero luego es el Ayuntamiento el que debe aprobarlo. Entiendo que todas las partes remarán a favor, pero al final es algo que tienen que informar los urbanistas del Ayuntamiento e insisto en que creo que será necesario modificar el PGOU. No quiero poner piedras en el camino, pero quiero contar un poco que estas cosas que hablan de paso y que en realidad no son tan sencillas. Dicen que el año que viene se licita la redacción del proyecto, pero veremos a ver.

– En su momento se había hecho un concurso de ideas, mientras que ahora se apuesta por licitar directamente la redacción del proyecto. ¿Cree que es la fórmula adecuada?
– Trabajo en la administración y he hecho muchas licitaciones. Hay varias maneras de licitar los proyectos y aquí está el quid de la cuestión. Efectivamente, lo que se hizo en 2011 fue un concurso público que ganó Peridis y que se quedó en el limbo. Aquello era para que el teatro albergase el Centro Nacional de Artes Escénicas y Músicas Históricas. Era otra historia, pero ahora estamos ante la tesitura de licitar un proyecto y el Ministerio de Cultura dice que tiene una cantidad asignada de entre medio y un millón de euros para redactar el proyecto. A partir de ahí ya no pueden hablar de cantidades de lo que va a costar la obra, porque eso va a salir de lo que contemple el proyecto ganador. Esto es un tema complicado. Hay dos maneras de hacer esto, una licitación pura y dura o un concurso de ideas, que fue lo que se hizo lo otra vez. Ellos hablan ahora de una licitación, que implica definir muy claramente lo que hay que hacer. No se trata de dar soluciones técnicas, porque eso lo hará luego el proyecto, pero sí hay que marcar muy claramente lo que hay que hacer con el teatro.

– El otro día ya se presentó un documento en el que se esbozaban los principales cambios…
– Sí, entiendo que es lo que tienen como base para sacar a licitación y creo que el Ayuntamiento debería de participar en esta fase, porque es fundamental ver que lo que proponen encaja en las necesidades de la ciudad. Nosotros llevamos tiempo trabajando en un tema que por ahora no se ha tocado y que la actuación sobre las manzanas que están alrededor del teatro. Es algo que incluimos en nuestro informe previo y que les hemos presentado, porque sería interesante actuar sobre la calle de atrás para ampliar el escenario, que es uno de los problemas del teatro, y hacer una plaza que lo una con el Instituto Leonés de Cultura. Además, proponemos quitar el tráfico que pasa por delante del edificio. Hay que ver si es viable con calma y analizar la repercusión del corte del tráfico en esto punto, pero lo que quiero decir es que todo esto tiene que estar definido muy claramente en las bases de la licitación. Por eso digo que es un trabajo que no es fácil y que es la clave del éxito del proyecto. Tiene que estar muy bien definido qué es lo que se va a hacer, porque a la hora de resolver la licitación se va a juzgar que el proyecto se ajuste a las necesidades que se incluyan en las bases. En un concurso de ideas suelen participar arquitectos de reconocido prestigio y se valora la calidad de cada propuesta, pero en la licitación se valora que el proyecto se ajuste a las necesidades incluidas en las bases. Por eso esta fase previa es fundamental y hay que trabajársela mucho. Entiendo que lo que tienen ahora es lo que presentaron el otro día, pero creo que debe trabajarse mucho sobre ello.

– Piensa por tanto que el Ayuntamiento debe participar en la elaboración de las bases…
– Sí, porque en principio nos han dicho que es un tema del que se va a encargar el Ministerio de Cultura. Parece que la licitación es cosa suya, pero yo creo que hay que proponer que el Ayuntamiento participe, porque ellos no dejan de ser unos funcionarios que están en Madrid y a los que les tocará ponerse con ello, pero nosotros aquí llevamos muchos años dándole vueltas a lo que necesita o no necesita el teatro. Por eso digo que el Ayuntamiento se tiene que involucrar en esta fase de licitación. No tanto por cuestiones como si hay que inclinar más o menos el patio de butacas como por el asunto de la organización del exterior.

– Al margen de esa propuesta de actuación en el entorno que llevan mucho tiempo defendiendo, ¿qué le parecen los cambios que se plantean en el interior del teatro?
– Me parece que son correctos. Básicamente, estamos ante la adecuación de un edificio que se construyó para cine y teatro hace muchos años y que no se ha actualizado. El teatro no se ha utilizado en exceso y era básicamente un cine. Es por eso se quiere transformar para teatro un edificio que se usaba como cine. El documento de Cayetano Astiaso es correcto, porque hay un problema de visibilidades, porque el gallinero queda muy lejos y eso para el cine no era un problema, porque las pantallas son muy grandes, pero sí lo es para el teatro, donde los espectadores tienen que estar más cerca. Hay determinadas distancias a partir de las cuáles ya no se ve con claridad lo que ocurre en el escenario. Es por eso que el documento presentado el otro día hace un correcto estudio de esas distancias. Y la equipación de la caja escénica también es correcta, porque uno de los problemas es que el escenario no es muy grande y por eso sería también interesante si pudiéramos sacar un volumen hacia la plaza que nosotros planteamos en la calle de atrás. Está también el tema del foso del escenario, que podría utilizarse además para ampliar el escenario o el patio de butacas… Me parece que es un planteamiento correcto, pero que tiene que detallarse un poquito más.

– La supresión del gallinero por esos problemas de visibilidad dejaría un aforo de 850 espectadores. ¿Puede ser eso un inconveniente a la hora de hacer viable la gestión del teatro?
– El estudio de públicos encargado hace unos años por el Ayuntamiento hace a la empresa Bissap define clarísimamente la viabilidad del teatro. Era cuando se hablaba de para qué queríamos el Teatro Emperador teniendo el Auditorio Ciudad de León. Se hizo un estudio muy exhaustivo sobre las diferencias entre ambos edificios. Yo trabajo con Jesús Cimarro, que es el presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y Danza y tiene 25 obras rulando por toda España. Él siempre tiene en la cabeza la cantidad de 600 localidades. Y eso es algo de lo que también habla el estudio de Bissap. Ahora plantean 850 plazas, por lo que estaríamos dentro de la corrección que marcan los expertos. Por lo tanto, me parece bien suprimir el tercer anfiteatro, porque hay una distancia muy grande hasta el escenario.

– Quiere decir por tanto que el teatro no se va a quedar pequeño…
– Al revés. De lo que se trata es de que sea una cantidad viable para el funcionamiento del teatro. Un teatro muy grande que esté medio vacío tiene unos costes magníficos y económicamente era rentable. O sea, está demostrado que el denominado teatro medio, no los grandes musicales ni las grandes representaciones, porque en principio el teatro tampoco está preparado para eso por el tema del escenario, es rentable con un aforo de entre 600 y 700 espectadores. Por eso me parece correcto que se planteen 850, porque estamos dentro de lo que todo el mundo baraja como la cantidad rentable. 

– Dice que no podrá acoger grandes musicales ni grandes representaciones…
– Depende de lo que finalmente se plantee en el escenario, que tiene fundamentalmente un problema de hombros. Me estoy refiriendo al espacio que hay en ambos laterales, que es muy escaso. Por eso el Ministerio de Cultura quiere ampliar la altura de la torre escénica, pero también sería posible ganar fondo con nuestra propuesta para la plaza de la calle de atrás, pero por ahora no se lo han planteado. Ahí hablamos de un tema urbanístico, porque hacer la plaza supone invadir un espacio publicó que hay que desafectar y eso lleva una gestión. Por eso digo que es importantísimo que todo esto se consiga meter en las bases de la licitación, porque lo que quede fuera no se va a poder hacer y eso es algo que requiere una reflexión por parte de todos. Hay propuestas y se debe analizar si son viables. Entonces, todo lo de los grandes montajes va a depender de las dimensiones que finalmente tenga el escenario. Si se le da altura y se le da profundidad, con 850 espectadores ya podemos tener montajes de cierta importancia.

– Después de tantos años de vaivenes, despropósitos y mentiras sobre el Teatro Emperador, ¿cree que esta vez va a ser la buena?
– He hablado estos días con una jurista muy importante que se dedica a esto y le he explicado cómo está el asunto. Ella me ha dicho que lo que hemos visto esta semana ha sido un acto político que no sirve para nada. Nosotros, que estamos dentro de la administración, sólo trabajamos con papeles firmados. Todo lo que no está firmado para nosotros no existe. Debemos tener claro que lo del otro día fue un anuncio político. Y tú en un anuncio político puedes decir lo que te dé la gana, pero yo quiero ver el presupuesto para la rehabilitación. Cuando te dicen que el equipamiento lo van a pagar entre el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta sin saber lo que va a costar, ¿a qué suena eso? Pues a que hará falta un convenio entre las tres administraciones donde se firme el compromiso de que van a pagar ese equipamiento. ¿Dónde está convenio entre el Ministerio y el Ayuntamiento de León? Nos dicen que se comprometen a hacer esta obra de arquitectura y entregarla para que ustedes la acaben de equipar, pero eso tendrá que estar firmado por escrito, porque mañana se va el ministro, viene otro y no sabemos qué pasaría con todo esto. Ya nos ha pasado. Ya hemos tenido presupuesto asignado, ya hemos hecho un concurso de ideas, lo hemos adjudicado a una persona y ahí se ha muerto. Esta jurista me decía que, si fuese técnica en el Ministerio de Cultura, lo del otro día no le serviría de nada, que lo que le serviría sería que le pasasen un presupuesto asignado o que le encargasen la elaboración de las bases de la licitación. Está muy bien el anuncio, pero tienen que firmar acuerdos.

– No se le ve muy optimista…
– Siento decir todo esto, porque hay una euforia general que nos puede llevar a pensar que todo esto es muy fácil. Y a mí me parece que todo es posible y que el anuncio de que se desbloquea es una buena noticia. Vale, muy contentos todos, pero ahora mismo todo lo que hay detrás es humo y es un tema político que debe empezar a concretarse en los papeles. ¿Qué significa realmente que vaya allí un presidente de la Diputación a decir que van a ver cómo pueden colaborar? Son políticos que hoy están y mañana igual no están, es decir, pónganse a trabajar y firmen un convenio de colaboración donde se comprometan a financiar el equipamiento entre las tres administraciones. En definitiva, está muy bien que se desbloquee, pero ahora hay que trabajar y hay que empezar a firmar acuerdos. Y sobre todo, hay que hacer unas buenas bases para la licitación que permitan que el proyecto sea un éxito en función de lo que el Ministerio de Cultura y también el Ayuntamiento de León quieran para el Teatro Emperador. El documento del otro día está muy bien como punto de partida, pero hay que trabajarlo mucho para hacer las cosas bien.

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