La investigación se antoja como la única vía para que la sociedad se lleve algún día la victoria en la guerra que mantiene contra el cáncer, suma de miles y miles batallas individuales, pero los frutos de esta no siempre son tan rápidos como sería deseable. De hecho, a pesar de los esfuerzos e inversiones realizados en este sentido, en León fallecen en la actualidad más personas por tumores malignos que las que lo hacían a comienzo del siglo.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) actualizó este miércoles sus datos de causas de muerte al cierre del pasado año, los cuales mantienen a los tumores como el principal motivo de defunción en la provincia leonesa. De esta forma, el número de fallecimientos asociados al cáncer repunta en León y vuelve a superar la barrera de los 1.600 decesos. Concretamente, 1.602 pacientes oncológicos de la provincia perdieron la vida en 2024, en una media que se sitúa por encima de las 30 víctimas mortales a la semana.
En la provincia leonesa mueren 140 personas más de cáncer cada año que las que lo hacían a comienzos de siglo. Todo ello, a pesar de los esfuerzos que desde diferentes ámbitos sociales se siguen haciendo en materia de investigación y que sin los cuales estas cifras de mortalidad serían sensiblemente superiores. Por ejemplo, esta misma semana la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) anunció la concesión de una ayuda predoctoral a un joven de la Universidad de León de más de 110.000 euros para buscar terapias frente al melanoma. En la última década, la AECC ha invertido en territorio leonés más de 820.000 euros en proyectos de este tipo que dan pasos para la ansiada derrota de la enfermedad y permiten ganar años de vida a los pacientes oncológicos; pero que, sin embargo, a juzgar por datos como los publicados ayer por el INE, no se traducen en una reducción de las muertes asociadas a tumores malignos.
Según el INE, una de cada cuatro muertes en León está relacionada con la mala evolución de un tumor
Una de cada cuatro muertes en León está relacionada con la mala evolución de un tumor. La mortalidad general se incrementó el pasado año en la provincia hasta las 6.087 defunciones y parte de esta subida se encuentra condicionada por la tendencia al alza mostrada por los decesos que están relacionados con el cáncer.
Los más letales
En cuanto a las tipologías de cáncer más letales en León, cabe destacar las 272 muertes asociadas a tumores de la tráquea, los bronquios y el pulmón. De la misma manera, es elevada la mortalidad de los de colon, con 157 fallecimientos el pasado año, y los de páncreas, con 140 decesos.
Por encima del centenar de muertes también aparecen los tumores malignos de vejiga y próstata. De las estadísticas publicadas este miércoles por el INE se desprende, igualmente, que en la provincia de León se contabilizaron el pasado año 83 muertes por cáncer de estómago, 78 de mama, 77 de la zona del recto, 61 de hígado o las vías biliares y casi medio centenar por leucemia.
La mortalidad del cáncer en León, en otra de las conclusiones que pueden extraerse de las estadísticas oficiales, es sensiblemente superior en los hombres que en las mujeres. Así, el INE contabilizó a lo largo del año pasado la muerte de 953 leoneses a causa de tumores y de 649 leonesas.
La evolución
Aunque con los inevitables vaivenes, la mortalidad asociada al cáncer ha experimentado en la provincia de León una evolución al alza en lo que va de siglo XXI. Después de un tiempo de ligera tendencia a la baja, el nuevo repunte de defunciones ligadas a tumores de 2024 supone devolver a la demarcación leonesa a las cifras previas a la pandemia del Covid, a las más de 1.600 muertes al año que se registraron en todos los ejercicios de la segunda década de la presente centuria y que llegaron a su máximo en 2013, cuando se alcanzaron los 1.735 fallecimientos.
A comienzos de siglo, siempre según los registros del INE, León no llegaba a los 1.500 pacientes oncológicos que perdían la vida a causa de la evolución de su tumor. De la misma manera, si se echa la vista más atrás se advierte igualmente esta tendencia al alza en la mortalidad asociada a la enfermedad en la provincia, puesto que los leoneses que morían de cáncer en los primeros años de la década de los 80 eran, aproximadamente, un millar.
Ante esta mortalidad todavía elevada, solo hay una vía posible para reducir estas negras estadísticas del cáncer: más investigación. Lo contrario supondría rendirse y, a pesar de los frustrante de unos resultados de los trabajos en el laboratorio que tardan en dar sus frutos, esto nunca ha sido una opción en una provincia como León.