Según han reconocido durante el anuncio de los ganadores de los Premios Pisado, En ambos territorios vitivinícolas, las tormentas tardías paliaron el estrés hídrico que sufrían los viñedos y contribuyeron a engordar el grano, como han explicado Blanco y Peique. Ambos han destacado la mejora de las previsiones, que se fueron torciendo conforme avanzaba el verano y no llegaban las lluvias.
Finalmente, esas lluvias mejoraron el resultado, especialmente en la viña trabajada o arada en el caso del Bierzo. Esa concentración, junto con la mejora de la maduración, benefició el estado de la uva, que en el caso de la DO León lleva a pensar en “unos tintos de una calidad histórica”.
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