"León debe ser el punto neurálgico del noroeste y alguien no quiere que lo sea"

Entrevista a Javier Vega, presidente de la Cámara de Comercio

19/07/2026
 Actualizado a 19/07/2026
Javier Vega, presidente de la Cámara de Comercio de León. | FERNANDO OTERO
Javier Vega, presidente de la Cámara de Comercio de León. | FERNANDO OTERO

Inicia ahora su tercer mandato al frente de la Cámara de Comercio de León y es por tanto un momento idóneo para hacer balance de los proyectos puestos en marcha durante este tiempo a la hora de atender las necesidades de las empresas en un entorno marcado por las nuevas tecnologías, la internacionalización y el acceso a subvenciones, todo ello con el fin de fortalecer el tejido productivo. Además, analiza la situación general de la provincia y sus retos de futuro.

– ¿Qué cree que ha cambiado en la Cámara de Comercio desde que llegó? ¿De qué se siente más orgulloso?
– De la adaptación al mercado y a los nuevos modelos de hacer empresa, de comunicación y de digitalización. Creo que nos hemos adaptado bastante bien. Creo que también estamos más presentes en la sociedad. Hay que tener en cuenta que veníamos de un momento muy complicado en el que se elimina el recurso permanente y se pasa una dura travesía por el desierto. Afortunadamente, mi antecesor, Manuel Lamelas, hizo los deberes muy bien y nos permitió sobrevivir, pero después nos hemos tenido que reinventar. Quedan cosas por hacer, pero hemos hecho otras muchas.

– ¿Cuáles son esos retos, esas cosas que están aún por hacer?
– Seguir con la digitalización y lograr que la inteligencia artificial ayude a las empresas, no tanto a las grandes, que también, sino principalmente a las pequeñas y las medianas. Son las que necesitan más ayuda y nosotros estamos dispuestos a dársela. Ya tenemos las bases para crear una fundación que nos permita participar en proyectos sociales. Queremos hacer un ‘León en cifras’ que incluya los datos de la provincia y los ponga a disposición del mundo de las empresas. Somos muy inquietos y también queremos seguir colaborando con la administración en todos sus niveles. Queremos seguir dando formación, que es básica para el empresariado. Sin formación, es muy difícil sobrevivir. Y también está el reto de intentar que el tamaño de las empresas pueda crecer un poco. La optimización de los recursos y el desarrollo se obtienen con empresas un poquito más grandes. Sin embargo, tenemos un mundo empresarial que se reduce casi exclusivamente, porque suponen un 95%, a microempresas. Es por eso que tenemos que aportar la información necesaria y las herramientas para que las empresas crezcan.

– ¿Cómo se consigue eso?
– Si yo lo supiera… No es fácil, pero con mucha formación, con mucha digitalización, gestionando las subvenciones y permitiendo que las empresas se dediquen a lo que se tienen que dedicar, que es fundamentalmente a desarrollar su trabajo. Tenemos que seguir reclamando menos burocracia, porque también les resta tiempo para dedicarse a su trabajo. En el caso de las subvenciones, que es una de nuestras líneas más claras de apoyo a las empresas, nos encargamos presentar la solicitud, vigilar el proceso y justificar su ejecución. El empresario solo nos tiene que dar los datos. Le quitamos trabajo al empresario y puede dedicarse a lo suyo. Eso no quita que el problema que tenemos ahora mismo con la falta de mano de obra impida también que las empresas crezcan. No hay mucha mano de obra cualificada y el recambio generacional no está conseguido. Los profesionales se van jubilando y no hay ese recambio pese a que sería muy importante que lo hubiera. Por eso estamos tan empeñados en apostar por la formación. Y está también el reto del comercio. No podemos perder el comercio de esta ciudad. No podemos perder el comercio de proximidad. Tiene que sobrevivir, porque hace ciudad. Cuando pasas por algunas calles de León a las nueve de la noche o mucho antes en invierno, te da pena, porque es un desierto y eso no hace ciudad. Tenemos que mantener nuestro comercio de proximidad. ¿Eso implica renunciar al comercio electrónico? No, hay que compaginar ambos formatos.

"El desarrollo de León va a depender de que las empresas crezcan un poco"

– Iremos abordando más adelante algunos de los temas que ha tocado, pero antes le voy a pedir que valore en qué momento económico se encuentra ahora mismo la provincia? 
– León tiene un problema: muchas veces no nos no nos creemos lo que tenemos. León tiene empresas total y absolutamente punteras que están reconocidas mundialmente y alcanzan unas exportaciones increíbles. Quitando la automoción, que es siempre el sector que más vende, tenemos aquí algunas de las empresas que más exportan. Tenemos que creérnoslo. ¿Qué pasa? Que tenemos una pirámide demográfica brutal con un envejecimiento elevadísimo y tenemos una dispersión de población tremenda. Todo eso mina el desarrollo económico. ¿Qué tenemos que hacer? Conseguir infraestructuras, pero no solo la carretera o el ferrocarril, sino otras muchas que son de tipo social. Es el caso de la vivienda. ¿Cómo puedes traer empresas o trabajadores si no se les ofrece vivienda? Y lo mismo ocurre con las infraestructuras sanitarias o educativas. Todas las infraestructuras son muy necesarias, también las digitales. Las empresas están obligadas a presentarlos los impuestos por internet. Si no tenemos banda ancha, no se puede. Entonces, el mundo de las infraestructuras de todo tipo se ha convertido en una pieza clave. En todo caso, el Corredor Atlántico es vital. La solución al lazo del Manzanal es vital. León tiene que ser el punto neurálgico de conexión de Galicia, Asturias, Castilla y León, Europa y la Ruta de la Plata. León debe ser el punto neurálgico y no sé por qué alguien no quiere que lo seamos, pero la sensación es esa, que alguien no quiere que lo seamos. Tenemos que conseguir serlo.

– ¿Se está refiriendo veladamente al ministro Óscar Puente?
– No lo sé, la verdad, pero hay alguien ahí dentro que… Yo no sé quién toma realmente esas decisiones.

– Entre la inflación, los tipos de interés, los aranceles y la incertidumbre internacional, ¿qué es lo que más preocupa hoy al empresariado leonés? 
– Al empresariado no le preocupa una sola cosa, le preocupan todas. La subida de tipos tensiona a las empresas y lo mismo ocurre si se cierra el grifo del crédito. La incertidumbre, la geopolítica, la volatilidad… Todo eso preocupa muchísimo a las empresas. Yo me dedico al mundo de la construcción y ahora mismo se está vendiendo bien, pero a precio de hoy. Sin embargo, con todos los vaivenes que se están viviendo ahora mismo en el mundo, los materiales suben y vendes a precio de 2026 y entregas a precio de 2028. Y eso no pasa solamente en construcción, sino también en otros muchos sectores. A nosotros nos afecta más, porque nuestro retorno es muy largo, superior a dos años, pero el de la hostelería también lo sufre, aunque su retorno es mucho más corto y puede adaptarse mejor. Para nosotros, es un auténtico drama empezar una obra grande para una administración a un precio que dura medio año y que luego sube, como ha ocurrido ahora con el cobre y el aluminio. Si no te permiten tocar los precios de venta, lo que tienes que hacer es arruinarte. 

– O vender mucho más caro…
– No, si vendes mucho más caro, no vendes, porque no estás en el mercado.

– ¿Sigue siendo la internacionalización una asignatura pendiente o ya forma parte de la cultura empresarial de la provincia de León? 
– Aquí se exporta mucho. Somos de las provincias más potentes de Castilla y León en exportaciones y eso es una pieza clave en el crecimiento de las empresas. Ahí nosotros participamos de forma decisiva, porque hacemos misiones comerciales y llevamos de la mano a las empresas que quieren exportar. La internacionalización es vital y creo que en eso tenemos bastante experiencia.

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Javier Vega, presidente de la Cámara de Comercio de León. | FERNANDO OTERO

– Hablaba antes de la falta de mano de obra. ¿El problema está en la formación, en los salarios, en las condiciones laborales o en un cambio cultural? 
– Es verdad que los jóvenes tienen otra forma de vivir. Los hay que están muy bien preparados, porque la formación ha mejorado mucho, pero hay una cultura del trabajo diferente. La comunicación y las redes sociales han hecho que la gente piense de otra manera y nos tenemos que adaptar todos, las empresas, los jóvenes y también los no tan jóvenes. ¿Qué nos está pasando? Que nos está costando que la gente entre en determinados sectores, como el de la construcción o como la hostelería, donde hay mucha gente que va a una entrevista y pregunta si el fin de semana se libra pese a que es cuando realmente se vende en los bares y los restaurantes. Es imposible. Yo tengo las estadísticas de la construcción y los jóvenes suponen un 16%, mientras que las mujeres se quedan en un 7% y siempre en tareas administrativas. ¿Cómo se soluciona eso? No lo sé. Si lo supiera, lo haríamos. Nosotros, desde la Fundación Laboral de la Construcción, que está haciendo una labor fantástica, no somos capaces de que ni las mujeres ni los jóvenes quieran formarse en cualquier especialidad del mundo de la construcción pese a ser un sector sostenible y con futuro. Hay muchas obras que quedan desiertas por falta de personal en las empresas para poder hacerlas, por lo que el tema de la mano de obra es un problema serio, aunque también es cierto que ahora mismo se está paliando un poco con gente que viene de fuera. Ahora mismo, en las obras, igual estamos en la mitad de trabajadores que son extranjeros.

– No es por tanto solo una cuestión de que se les pague más…
– Supongo que también. Cuando entre 2003 y 2006 un albañil cobraba cerca de 3.000 euros, había gente en el sector, pero ahora no quiere. Se paga menos, es verdad, pero es que no se puede pagar más. Todo lo que se vende en León cuesta lo mismo que en Madrid, pero se vende mucho más barato y esa brecha te come el beneficio. Y eso es algo que afecta a casi todos los sectores. 

– ¿Cree que las bajas laborales son un cáncer como ha dicho Feijóo?
– Ni lo pienso yo, ni creo que realmente lo piense el que lo dijo. La expresión no fue afortunada, pero el absentismo es un problema. Y no me refiero al absentismo de quien se pone enfermo, sino al de quien no va a trabajar el lunes sin causa alguna. Estamos en unos porcentajes de absentismo que son el doble que en Europa. ¿Qué pasa, que somos más blandos? No, pero tenemos un problema con el absentismo. En todo caso, creo que se ha querido sacar de contexto y buscar la polémica sobre unas declaraciones con las que mucha gente está de acuerdo, pero la expresión no fue la más afortunada. Yo entendí lo que quería decir y comparto que el absentismo es un problema serio.

– ¿Qué sectores cree que van a generar más empleo en León durante los próximos años en caso de que encuentren mano de obra? 
– El mundo de las tecnologías, sin duda, pero también el de lo manual, porque la inteligencia artificial no va a poner un forjado, al menos por ahora. Se industrializará y se digitalizará el sector de la construcción, pero de momento no nos hace un forjado. Está también el mundo de la atención, porque va a pasar mucho tiempo hasta que un robot llegue a cuidar a alguien. Y no podemos olvidar el turismo, porque tenemos una provincia fantástica para ser visitada y eso es algo que nada ni nadie va a sustituir. Es importante la logística, porque hay que repartir muchas mercancías e insisto en que León tiene que ser nodo del Corredor Atlántico, por lo que es un sector con un potencial tremendo que tiene que desarrollarse mucho más. Está la biotecnología, que necesita gente por mucho que las nuevas herramientas ayuden a evolucionar las fórmulas. Y tenemos aquí una locomotora fantástica, que es el Incibe. Tenemos que aprovecharlo y creo que vamos a crecer mucho gracias a su trabajo, porque además está funcionando muy bien y se ha convertido en un referente europeo.

"Si se hacen las infraestructuras, las empresas van a instalarse. Por eso Villadangos va como un tiro"

– Y está también esa otra gran locomotora que es Villadangos…
– ¡Claro! Industrialmente, Villadangos es fundamental y me lleva a volver a las infraestructuras. Si la infraestructura se hace, la gente viene. Si tú pones un precio razonable en las parcelas, las empresas se instalan y generan empleo y riqueza. Claro, si lo que queremos es que las empresas se pongan antes de que estén las infraestructuras, nos equivocamos. Por eso necesitamos una terminal de carga en el aeropuerto, por eso tienen que seguir creciendo el Parque Tecnológico de León y el polígono industrial de Villadangos y por eso debería ponerse en funcionamiento la plataforma de Torneros, aunque parece ser que el Gobierno ya ha dicho que no lo tiene entre sus planes. 

– Pero ahora ha surgido un problema con la electricidad que puede frenar ese crecimiento industrial…
– Así es. Tenemos ahora mismo un problema serio con el enganche de la electricidad y necesitamos solucionarlo. No me refiero a la generación de electricidad, sino a su transporte. Necesitamos que se resuelva perentoriamente. No puede ser que, por falta de transporte de la electricidad, haya viviendas o empresas que no se pueden conectar a la red. Eso es un fracaso.

– ¿Cree que la Junta se ha puesto las pilas estos últimos años con respecto a los proyectos que tenía pendientes en León? No parece que ocurra lo mismo con el Gobierno…
– Volvemos a Villadangos, porque creo que su desarrollo ha sido ejemplar. ¿Por qué ha sido ejemplar? Porque el Ayuntamiento, la Junta y el Gobierno de España han participado y han conseguido que vaya como un tiro con la ampliación y el ramal ferroviario. ¿Qué necesitamos? Que se olviden un poco de la política que no aporta y hagan política de la que aporta, que se pongan de acuerdo, que colaboren y que impulsen el desarrollo de los polígonos. Sí es cierto que tengo la sensación de que la Junta está apostando por León en los últimos años, pero no puedo decir lo mismo en el caso del Gobierno y del Corredor Atlántico, veo que no hay manera de que nos presente un plan director y que nos hablen de tiempos y de dinero. Y Torneros es otro ejemplo. Se nos presentó a los empresarios después de la pandemia y ahí sigue paralizado. Si no se hacen las infraestructuras, no vienen las empresas.

– Hablaba antes del pequeño comercio, que parece que sigue perdiendo establecimientos. ¿Estamos a tiempo de revertir esa tendencia? 
– Yo creo que se está revirtiendo. En León tenemos algunas de las empresas más importantes en comercio electrónico y sus gerentes son auténticos genios, pero algunos de ellos, si no todos, ya están diciendo al mismo tiempo que no se debe perder la cercanía con el cliente. Yo creo que eso se puede revertir si se entiende bien, porque es fundamental el trato del comerciante. Lo que no podemos es dedicarnos a despachar, tenemos que vender. Si yo voy a comprarme una camisa, no quiero que me digan que están en aquella esquina, sino que me expliquen si esta tiene un tipo de tela o si aquella me queda mejor o peor. Quiero que me vendan y tenemos gente muy válida en León. Si conseguimos que el profesional de la venta se implique mucho, se protege el comercio de proximidad y se facilita su convivencia con el electrónico.

– Durante años se ha hablado de la fuga de talento juvenil. ¿Empieza a haber razones para que los jóvenes se queden o regresen? 
– Siempre las ha habido, pero está ese melón que durante mucho tiempo no hemos querido abrir y que pasa por reconocer que los padres hemos mandado muchas veces a los chavales a estudiar fuera pese a que tenemos una universidad fantástica. Vamos a decirles que estudien aquí, porque se imparte muy buena formación. Si se forman aquí, no tienen por qué marchar después. León tiene condiciones para poder vivir muy bien y con mucha comodidad tanto en las zonas urbanas como en los pueblos. Es una provincia muy amable para vivir. Si mejoramos las comunicaciones y las infraestructuras, seremos capaces de que los chavales no marchen y de que los padres dejemos de echarles a estudiar fuera.

– ¿Qué le diría a un joven que duda ahora mismo entre emprender en León o marchar fuera? 
– Se lo he dicho a mi hijo a mi hijo. Trabajaba en Madrid y tuvo la posibilidad de volver. Le dije que no se lo pensase, que León es amable, León es agradable, León da una calidad de vida muy superior al de las grandes capitales. Ahora está trabajando en León y está feliz. 

– O sea que, si hoy tuviera 30 años, montaría su empresa en León… 
– Todavía sigo con nuevos proyectos y tengo alguno más de 30, pero no marcho de León, ni marcharé.

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