Hijolusa entrega su IV Premio al Compromiso al neurocirujano Cosamalón

La empresa leonesa ha hecho entrega este viernes del cuarto premio que recuerda la humildad y solidaridad de su fundador a José García Cosamalón, "figura clave" en la neurociencia y neurocirugía

08/05/2026
 Actualizado a 08/05/2026
https://youtu.be/s8VugaI7C2s

Ya avisó el Chapu Apaolaza en su discurso de bienvenida que la entrega del Premio José Luis Gómez García al Compromiso se había convertido en una tradición. «Pagar una multa cada año no es tradición», decía, «pero esto, venir a León para presentar este acto, sí que lo es», apuntó el conocido periodista donostiarra de Onda Cero. El de ayer fue el cuarto que se entregó por cuarto año consecutivo. Y él, una vez más, fue el encargado de dirigir un acto en el que todo, absolutamente todo, estuvo medido

Desde la emblemática ubicación -cuya historia Chapu también se encargó de repasar- hasta los burros dispuestos en la sala para que los invitados (sin duda de una categoría excepcional, por cierto) posasen unos abrigos que la constante lluvia de este viernes por la mañana había obligado a sacar. Por no hablar de la música de fondo, que pertenecía a una lista de Spotify titulada «Relax & chill 2026», de la luz indirecta verde -como la corbata del premiado- que engrandecía el carácter íntimo y personal de la gala o de las flores, hortensias en su mayoría, perfectamente dispuestas para hacer de esa sala subterránea del Hostal San Marcos un espacio acogedor y, sobre todo, bonito. 

Porque así fue la entrega del premio: bonita. Bonita como la justificación que hicieron José Luis y Carlos Gómez, dirigentes de Somos Hijolusa, sobre que José Luis Cosamalón fuese el premiado de esta edición: «Es una persona que traslada muchos valores, muy cariñosa y entrañable, y yo diría que con ese punto casi diplomático». «Es una figura clave en la neurociencia y en la neurocirugía de este país que se merece un reconocimiento de este tipo», añadieron. «Si estuviera aquí mi querido padre», reflexionaba José Luis antes de que comenzase el acto, «estaría muy feliz porque a Cosamalón le tenía un aprecio especial, mucha cercanía y para nosotros es un auténtico orgullo». 

Fue misión imposible contabilizar las veces que se nombró al «alma mater» de Hijolusa, como así le definió el presentador, a su fundador José Luis Gómez García. Entre que el premio lleva su nombre, que uno de los objetivos del mismo es «mantener su recuerdo vivo» y que era una persona muy querida por la totalidad de los presentes, no había forma de dar a basto con todas las palabras dedicadas a él y expresadas desde lo más profundo de cada corazón que allí se encontraba. Prueba de ello es que las declaraciones ante los medios de Cosamalón se basaron, de manera casi en exclusiva, en su figura: «Estoy muy agradecido a la empresa de Hijolusa, no me lo esperaba y es un estímulo muy importante porque el premio no deja de ser un recordatorio para mantener la memoria viva de José Luis Gómez García, a quien tuve el honor de conocer. Se portó muy bien y gracias a sus aportaciones generosas la Fundación pudo ponerse en marcha». 

El más del centenar de personas que se congregó allí lo hizo para recordar su «humildad y solidaridad», sí, pero también para reconocer y agradecer el trabajo de Cosamalón. Hombre inteligente, prodigio y profundo donde los haya, aunque le costase responder a una de las preguntas que el Chapu se atrevió a hacerle: «¿Cuál es el secreto de la vida?», le espetó. Con el semblante de un tipo serio, pero cercano y sentido a la vez, se subió el médico al escenario para recoger lo que ya era suyo y se había ganado, literalmente, a pulso. Y unió la humanidad del fundador con la suya: «Sin el trato humano no existe la medicina».

Por descontado queda, finalmente, la emotividad que de principio a fin reinó en el acto. Para dar cuenta de ello bastaba solo con fijarse en Estefanía Trobajo, ganadora del premio en 2024: la emoción y las lágrimas que le caían mientras se proyectaban unas declaraciones del neurocirujano en una entrevista realizada con motivo del reconocimiento. La vida, ni más ni menos. 

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