Si en el año 2002 fue el colegio de Nuestra Madre del Buen Consejo quien le recibió, el pasado jueves, 7 de mayo, 24 años después, las tornas se cambiaron. El que fuese condecorado con la insignia de asociado de honor de la Asociación de Antiguos Alumnos Agustinianos de León recibió a la misma en una audiencia general, pero siendo ya Papa y justamente en las fechas donde su papado cumplía su primer aniversario.
El viaje, organizado por la referida asociación agustiniana, se empezó a cocinar en los días inmediatamente posteriores a su elección como Papa. Un viaje que culminó con 60 leoneses, la mayoría antiguos estudiantes de los Agustinos de León, situados en un “sitio preferencial” durante la audiencia general y en la que el Obispo de Roma dejó varios detalles curiosos que probaron que recuerda “perfectamente” su visita a la ciudad de León.
Gestos de complicidad
Antes de que diese comienzo el acto en la Plaza de San Pedro, León XIV se acercó a saludar, como es habitual, a los ubicados en la zona, donde consiguieron acudir, según relatan desde la asociación a este periódico, “en base a los méritos de la asociación y a que él fuera asociado de honor”. Así, por medio de su presidente, Javier Cuadrado, le dieron entrega de la medalla de oro de la organización al tiempo que fue saludando uno por uno a varios de sus integrantes.
Sin embargo, con el que más cercanía mostró fue con el director de los Agustinos de León y consiliario de la asociación, el Padre Valentín Lorenzana. Tal y como se aprecia en el vídeo que acompaña a esta noticia, el Papa esbozó una sonrisa al verle y junto con un fratenal apretón de manos se dirigió a él con un cariñoso “¿cómo estás?”. Previamente a eso, el director le comentó que estarían presentes en su visita a España el próximo mes de junio, a lo que el Santo Padre contestó: “Dios quiera”. Además, al despedirse, en el vídeo se puede apreciar cómo también dirige su última mirada hacia él.
Recuerda su visita a León en 2002
El momento del encuentro, que duró apenas un minuto, sirvió también para comprobar que mantiene el recuerdo de su visita a la capital leonesa con motivo del centenario de la asociación. Prueba de ello es su reacción, casi exaltada, del momento en el que se la recuerdan: con un efusivo “sí, sí" y girándose en un gesto de complicidad y sinceridad, reconoció acordarse de aquel día, del 2002, donde ofició una misa en el pabellón del colegio y comieron en el Hostal San Marcos.
“Sabía perfectamente quiénes éramos”, relatan los antiguos alumnos. A otro de ellos, además, le confirmó que recibe la revista que publica anualmente la asociación, lo que desliza, una vez más, la relevancia que tuvo en su día el viaje a León hace más de dos décadas, cuando era Prior General de la Orden de San Agustín.
No obstante, el camino de los agustinos leoneses por Roma no finalizó allí. También realizaron una asamblea en la Curia General de los Agustinos, lugar donde también le dejaron dos obsequios: una especie de diploma por distinguirle con la medalla de 0ro y un cuadro de la Madre del Buen Consejo, que es una réplica de la vidriera que preside la fachada principal del colegio de León.
El viaje duró cuatro días, del 5 al 9 de mayo, y visitaron los principales monumentos de la Ciudad Eterna, aunque si algo les marcó, reconocen, fue la visita al Santuario de la Madre del Buen Consejo en Genazzano, a las afueras de la capital romana.
