Frezzyks nació de un vídeo descubierto durante un Erasmus y se ha convertido, en menos de tres años, en una empresa leonesa con fabricación propia, millones de visualizaciones en redes sociales y un objetivo que exige aumentar su capacidad industrial: comenzar a distribuir sus productos fuera de España. La compañía todavía no presenta la exportación como una actividad consolidada, pero los contactos mantenidos en una reciente feria internacional celebrada en Alemania confirmaron la existencia de compradores interesados en pedidos de miles de unidades e incluso de palés completos.
«En ese foro, la gente hablaba de pedidos de miles de unidades o de palés y nosotros no podíamos dar abasto. Un solo pedido podía ocuparnos la producción de todo un mes», explica Samuel Toro, cofundador de la empresa junto a Miguel Antonio Diez. Para superar ese límite, Innovaciones Dulces SL, sociedad que opera comercialmente bajo la marca Frezzyks, prepara su traslado a una nave del Polígono Industrial de Trobajo del Camino, en León.
La ampliación permitirá instalar más maquinaria, elevar la producción y habilitar un pequeño punto de venta físico. El proyecto cuenta con el apoyo de Iberaval, que ha facilitado a la empresa el acceso a financiación destinada a cubrir circulante y gastos corrientes en esta etapa de crecimiento.
La idea empresarial del negocio surgió mientras Samuel Toro estudiaba fuera de España. Las redes sociales le mostraron el vídeo de un usuario que experimentaba con una máquina doméstica de liofilización.
Entre los productos que probaba había golosinas, cuyo cambio de textura y tamaño despertó una notable respuesta entre los usuarios. Toro y Diez, que por entonces estudiaban Economía y Marketing en la Universidad de León, detectaron una oportunidad en un producto que apenas se comercializaba en España. Lo que inicialmente imaginaron como una actividad sencilla terminó requiriendo maquinaria industrial, registros sanitarios, instalaciones adaptadas y numerosas pruebas con fabricantes de diferentes países.

La compañía fue constituida en agosto de 2023, con Samuel Toro y Miguel Antonio Diez como socios mayoritarios, quienes, después de acondicionar un primer local, pusieron en marcha su tienda electrónica, que comenzó a operar en diciembre de 2023. El vídeo publicado con motivo de su apertura ya suma siete millones de reproducciones, según el fundador, y confirmó el potencial de un producto especialmente visual y adecuado para plataformas como TikTok o Instagram.
La liofilización congela el alimento y elimina después su agua mediante sublimación al vacío. El proceso utilizado por Frezzyks se prolonga durante unas doce horas y transforma las golosinas convencionales en piezas de mayor volumen y textura crujiente. La técnica no añade más azúcar al producto original, aunque sí cambia la forma en la que se percibe el sabor. Al desaparecer el agua y deshacerse la golosina con rapidez en la boca, la intensidad llega al paladar de manera más concentrada, señala Toro.
El proceso incorpora, no obstante, costes elevados. La maquinaria requiere una inversión importante, los ciclos son largos y la capacidad de producción de cada equipo es limitada. Esto sitúa las golosinas liofilizadas dentro de un segmento más próximo al dulce experiencial y ocasional que a la confitería tradicional de gran consumo.
De la viralidad a lo físico
El crecimiento de Frezzyks se ha apoyado principalmente en internet. Cerca del 70 por ciento de sus ventas procede del tráfico digital, de acuerdo con los datos aportados por la empresa. Durante sus primeras etapas, el alcance orgánico de sus publicaciones fue suficiente para impulsar la demanda sin necesidad de realizar grandes campañas publicitarias. Esa capacidad para generar atención constituye una ventaja competitiva, pero también plantea un riesgo. Los cambios en los algoritmos o una caída del alcance pueden reducir la visibilidad de la marca. Por ello, la compañía busca diversificar sus canales, ganar presencia en la distribución mayorista y ampliar su catálogo.
Las redes sociales funcionan también como un laboratorio de producto. La empresa presenta nuevos sabores, texturas o formatos y analiza la respuesta de su comunidad antes de realizar inversiones mayores.
«Podemos probar y lanzar productos de forma muy barata y rápida, algo que otras empresas no podrían hacer», sostiene el cofundador. Esta estrategia ha dado lugar a Marshys, una línea de nubes gourmet de textura especialmente elástica, y a Arenas Ácidas, un producto comestible inspirado en la arena cinética. Según detalla Toro, la primera producción de estas últimas, prevista para cubrir cuatro meses de ventas, se agotó en uno.

La ampliación del catálogo permitirá reducir la dependencia de las golosinas liofilizadas y presentar una oferta más completa a distribuidores nacionales e internacionales. Frezzyks ya vende a almacenes mayoristas especializados, mientras prepara una estructura capaz de atender pedidos de mayor tamaño. En ese proceso, Iberaval ha contribuido a acelerar el acceso al crédito en un momento en el que la empresa debe afrontar simultáneamente maquinaria, envases, logística, adecuación de instalaciones y otros gastos asociados al aumento de actividad. «Iberaval nos ha venido muy bien. De hecho, creemos que nos ha ahorrado emplear otro año para conseguir las cuentas necesarias de cara a acceder a un préstamo en estas condiciones», valora Toro.
La nueva nave incluirá además una pequeña tienda, concebida como punto de contacto directo con el consumidor y como banco de pruebas para trasladar la marca desde el entorno digital al comercio presencial.
Si la experiencia funciona, los socios contemplan abrir establecimientos temporales o nuevos puntos físicos a partir de 2027. El reto de Frezzyks ya no consiste únicamente en conseguir que un vídeo alcance millones de visitas. La empresa necesita convertir esa atención en capacidad productiva, recurrencia de compra y contratos estables con distribuidores.
La nueva fábrica, la diversificación del catálogo y el respaldo de Iberaval representan los primeros pasos para transformar una tendencia nacida en las redes sociales en una compañía con proyección industrial e internacional.
Iberaval, la sociedad de garantía, que cuenta con oficinas en la capital y en Ponferrada, sostiene en este momento 15.000 empleos con su financiación, que se sustenta en más de 177 millones de euros activos en este momento en la provincia, donde cuenta con más de 7.250 socios.
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