Estamos estos días de celebraciones, conmemoraciones, recuerdos o lo que cada cual quiera. De todo un poco. No podrás poner la tele sin que salga Franco y su resurrección, pero también el 20 de noviembre, en este caso de 1936, murió Buenaventura Durruti, olvidado incluso en su tierra natal, el barrio de Santa Ana en León. No podrás poner la tele sin que salgan los fastos de los 50 años de la instauración de la Monarquía pero te será difícil encontrar noticia de los 50 años de la creación, por las mismas fechas, de la Asociación Feminista Leonesa Flora Tristán, incluso en su tierra.
Aunque, en honor a la verdad, hay que decir , y celebrar, que hoy lunes son noticia las Flora Tristán pues reciben el reconocimiento a su trabajo con el premio Meninas 2025, unos galardones (uno por provincia) concedidos por el Ministerio de Igualdad, a través de las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno, y que les entregan este lunes por la tarde (19 horas) en el Auditorio Ciudad de León. En la argumentación del reconocimiento explican que es por «por medio siglo de activismo y creación de recursos esenciales».
Para entender la importancia y el valor del trabajo de esta asociación feminista es preciso ‘viajar’ al año 1975, el de la larga agonía de Franco, el de la llegada de Arias Navarro, el de «Franco ha muerto» que quienes lo vivieron califican como «más duro que los estertores de Franco».
Y ahí nace, en León, Flora Tristán. Es revelador cómo una de las históricas de este movimiento feminista, Encina Gutiérrez, recuerda aquellos tiempos. «Acudí a una reunión, una charla, en el CCAN y confieso que salí realmente asustada al conocer la situación en la que vivíamos las mujeres, la falta de derechos... fui todo el camino a casa dándole vueltas», explicaba en uno de los actos la que sigue estando en primera linea, porque otro aspecto que cabe destacar de su larga lucha es precisamente ése, mostrarse indomables. Decía Herminia Suárez, otra histórica y actual presidenta de la asociación, en la inauguración de la exposición del 50 aniversario en el Museo de León, seguramente el acto central de las numerosas actividades que organizaron para recordar sus 50 años de pelea. «Tenemos que seguir en primera linea pues muchas veces los derechos conquistados son recurrentes, y se pierden muchos de los que se habían conseguido. Así ocurrió, por ejemplo, con los conquistados durante la República que nos los arrebataron nuevamente en el franquismo. Los derechos de las mujeres nunca se consolidan, nunca podemos dejar de remar».

También dibuja Herminia Suárez ‘el panorama’ social que se vivía cuando la Asociación Flora Tristán daba sus primeros pasos: «En el ‘famoso’ 1975 se crea y se legaliza en 1977, con 34 socias. Se registra en enero de 1978 y estábamos entonces celebrando que se había logrado que las mujeres casadas dejaran de ser consideradas legalmente como menores de edad y ya poder realizar actividades normales para las que se exigía el permiso del marido, para algo tan sencillo como abrir una cuenta corriente».
Yen ese remar, que decía, fueron llegando leyes como la del divorcio, la despenalización de los anticonceptivos, la sociedad legal de gananciales...
¿Y en León?Pues hay un ejemplo que ilustra muy bien este largo camino, muchas veces más tortuoso que en otros lugares. «Ya era diez años más tarde de nuestra creación, ya en 1985, se aprobó aquella primera Ley del Aborto que solo despenalizaba tres supuestos. En una manifestación convocada en León, recuerdo que íbamos por la Calle Ancha y nos tiraban huevos, además de los insultos que es fácil imaginar. Era durísimo».
Pero venían de años peores y siguieron remando. Han llegado a estos 50 años que han venido celebrando con numerosos actos, como la citada exposición, en la que reivindicaron la necesidad «compartir la memoria histórica de la lucha feminista, que ha contribuido a mejorar las condiciones sociales, políticas, laborales, educativas de las mujeres. Nada se nos ha regalado, ningún derecho ha sido una concesión sino el fruto de una lucha, el esfuerzo y la constancia de tantas y tantas mujeres».
Tantas y tantas mujeres que en León tenían un techo común: La asociación feminista Flora Tristán.