León llevaba días preparándose para este acontecimiento. Miles de turistas se paseaban desde comienzos de la semana por las calles de la capital, llenaban los hoteles, restaurantes y terrazas de la ciudad y se dejaban ver grandes colas para visitar la Catedral, dejando una estampa diferente a la habitual en la ciudad en el mes de agosto. Muchos de ellos habían recorrido cientos, e incluso miles, de kilómetros con un único objetivo: poder estar en uno de los mejores lugares de España para contemplar el eclipse total de Sol.
La expectación del fenómeno terminó de hacerse visible durante la tarde de este miércoles 12 de agosto. Numerosos vehículos abandonaban la capital para dirigirse hacia pueblos y zonas de montaña desde los que seguir el fenómeno, provocando retenciones en algunas de las principales salidas de León. Había quienes buscaban alejarse de la ciudad y encontrar un horizonte completamente despejado o simplemente vivir el eclipse desde su pueblo. Hubo incluso quienes dejaron durante unos minutos sus puestos de trabajo para salir a contemplarlo. Nadie quería perderse un fenómeno que no volverá a repetirse de la misma manera en León durante generaciones.
Uno de los lugares elegidos por numerosos leoneses fueron Las Lomas, desde donde se contempla buena parte de la ciudad y el horizonte hacia el oeste. La afluencia fue tal que los accesos tuvieron que cerrarse a los vehículos ante la gran cantidad de coches que intentaban subir, de manera que durante las horas previas a la totalidad únicamente se podía acceder andando.

Sin embargo, en León capital todas las miradas terminaron concentrándose especialmente en un lugar. El Palacio de Congresos y Exposiciones, elegido por la Agencia Espacial Europea (ESA) como escenario de su gran evento ciudadano en España, reunió a miles de personas para vivir de forma colectiva uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años.
Desde horas antes, el entorno del Palacio fue llenándose de aficionados a la astronomía, familias y visitantes llegados desde diferentes puntos de España y del extranjero. La explanada estaba llena de mantas extendidas sobre el suelo y sillas plegables, mientras otros aprovechaban cualquier método para seguir la evolución del Sol. Desde telescopios hasta experimentos más alternativos como uno en el que colocaba una espumadera frente a una hoja de papel para proyectar las pequeñas imágenes del eclipse.
La jornada del 12 de agosto había comenzado mucho antes. Desde las 10:00 horas, la ESA, la Universidad de León y la Asociación Leonesa de Astronomía habían llenado el interior del Palacio de talleres, experimentos, obras de teatro y actividades divulgativas. Durante la tarde, antes de que comenzara el fenómeno, la rectora de la Universidad de León, Nuria González; el alcalde de León, José Antonio Díez, y representantes de la ESA agradecieron la respuesta del público e invitaron a los asistentes a disfrutar de una jornada que ya calificaban de excepcional.
Quien tampoco quiso faltar, aunque fuera a distancia, fue la astronauta leonesa Sara García, que envió un vídeo que se proyectó durante el acto para estar presente en una tarde especialmente vinculada a la ciudad y a su creciente relación con el sector espacial.
Entre los especialistas presentes se encontraba Carlos Corral Van Damme, miembro de la Agencia Espacial Europea y director de proyecto de la misión Arrakihs, quien explicaba a este periódico por qué León había sido elegido para una cita de estas características. "Es especial porque ocurre muy raramente. La última vez aquí en la Península Ibérica fue en 1912, así que son más de cien años entre eclipses vistos desde España", señalaba.
Dentro de la Península, añadía, que León reunía unas condiciones especialmente favorables. "Nos parecía un destino muy atractivo porque tiene unas condiciones idóneas para la observación, porque la fase de totalidad va a ser una de las más largas que se ven en España y también por los cielos despejados". A ello sumaba el creciente peso de la provincia dentro del sector espacial español, con la elección de Pablo Álvarez y Sara García como astronautas de la ESA.
Corral incidía también en que contemplar un eclipse al 99% no tiene nada que ver con vivir la totalidad. "El Sol es tan brillante que aunque solo sea visible un pequeño porcentaje de la superficie, como un 1%, ese 1% genera tanto brillo que el efecto es completamente distinto". La totalidad, explicaba, permite apreciar fenómenos como las perlas de Baily, el anillo de diamantes, la cromosfera y la corona solar, además del oscurecimiento del cielo y el descenso de la temperatura.
Entre el público había quienes habían llegado desde mucho más lejos. Grady Yu, procedente de Estados Unidos, había aprovechado un viaje por España para desplazarse hasta León después de comprobar que la ESA celebraría aquí su evento y que las condiciones podían ser favorables. "Pensé que tendríamos una buena vista porque León tiene un buen clima y había una buena posibilidad de que no hubiera nubes", explicaba.

Para él, recorrer kilómetros para vivir aquellos instantes merecía la pena. "Es un fenómeno natural maravilloso que todos deberíamos poder disfrutar. La totalidad solo dura unos minutos, pero aunque solo fueran dos minutos de tu día es algo increíble que puedes experimentar", aseguraba mientras esperaba junto al resto de asistentes.
Fue a las 19:32 horas de este miércoles cuando comenzó la fase parcial y toda la explanada del aparcamiento del Palacio de Congresos y Exposiciones se llenó de gafas de protección. La Luna empezó poco a poco a cubrir el disco solar.
Al principio, para quien apartara la mirada del cielo, apenas parecía haber cambiado nada. Pero conforme avanzaron los minutos, la luz comenzó a ser diferente. Cada vez quedaba menos Sol visible y también menos tiempo para el momento que tantas personas llevaban meses esperando.
El último minuto antes de la totalidad cambió por completo el ambiente. El murmullo de las miles de personas reunidas en la explanada fue desapareciendo hasta dejar paso a un profundo silencio y una gran expectación. Todos miraban hacia el mismo punto del cielo esperando que terminara de desaparecer el último fragmento de Sol.
La cuenta atrás terminó alrededor de las 20:28 horas.
La Luna ocultó completamente el Sol y León quedó durante aproximadamente un minuto y cuarenta segundos bajo su sombra. Siguiendo las indicaciones de los especialistas, llegó el momento de retirar las gafas y mirar directamente al cielo. El día se convirtió durante unos instantes en una especie de noche adelantada y alrededor de la silueta negra de la Luna apareció la corona solar, invisible en condiciones normales por el intenso brillo de la estrella.
Entonces se rompió el silencio. La explanada se llenó de aplausos, caras de asombro e incluso alguna lágrima entre quienes llevaban horas, meses o incluso años esperando aquel instante.

Fueron apenas cien segundos. Muy poco si se compara con los días de viaje de quienes llegaron desde otros países o con los meses durante los que León se había preparado para este miércoles 12 de agosto. Pero también fueron suficientes para justificarlo todo.
Un minuto y cuarenta segundos por los que muchos habían atravesado medio mundo para vivir un fenómeno único, que ninguno de los presentes volvería a contemplar desde León de la misma manera en toda su vida.
Durante la totalidad no solo cambió el cielo. También lo hizo el entorno. Los expertos habían advertido durante los días previos que el eclipse iba mucho más allá de mirar el Sol. La "noche repentina" puede alterar durante unos instantes el comportamiento de las aves y otros animales, provocar un descenso perceptible de la temperatura y transformar el paisaje de una forma difícil de reproducir en cualquier otra circunstancia.
Y tan rápido como había llegado, terminó. La luz volvió a aparecer en uno de los extremos de la Luna, las gafas regresaron a los ojos de los asistentes y la tarde comenzó lentamente a recuperar su aspecto habitual. Los aplausos volvieron a escucharse mientras muchos se miraban todavía sorprendidos por lo que acababan de vivir. La totalidad había terminado, aunque la fase parcial del eclipse todavía continuaría durante casi una hora más.
Ya sea en el Palacio de Congresos, en Las Lomas y miradores, en los pueblos, en las montañas o simplemente desde una calle, una terraza o la puerta del trabajo, León entero miraba durante la tarde de este 12 de agosto hacia el mismo lugar, una estampa que nuestras generaciones no volverán a vivir.

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

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Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

Observación del eclipse solar desde el Palacio de Exposiciones de León. | FERNANDO OTERO

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