Según recuerda AEA, el Reglamento General de Circulación en su art.51 permite rebasar la velocidad máxima permitida al realizar un adelantamiento en las carreteras convencionales que no discurran por suelo urbano, pero la DGT no ha tenido esto en cuenta a la hora de programar los radares de tramo en este tipo de vías, lo que está dando lugar a "la formulación de miles de denuncias por hechos que no son constitutivos de infracción alguna". La organización asegura que ha podido comprobar que este hecho se está produciendo en los distintos radares de tramo ubicados en carreteras convencionales de distintas provincias españolas, cuya velocidad está limitada a 90 km/h desde el pasado mes de enero, informa Europa Press.
Por ejemplo, menciona el radar de tramo ubicado en el kilómetro 479,9 (sentido creciente) de la N-122, en Zamora, que desde enero está formulando denuncias a cualquier conductor que supere en el tramo controlado de 5,259 kilómetros los 90 km/h de velocidad media, sin tener en cuenta que se ha podido realizar algún adelantamiento, circunstancia ésta que permitiría alcanzar una velocidad de hasta 109 km/h sin cometer infracción alguna.
Asimismo, esta situación se produce en los radares de tramo situados en los kilómetros 132 (sentido decreciente) y 137,5 (creciente) de la N-630, en León; en los kilómetros 259,1 (decreciente) y 264,1 (creciente) de la N-320, en Guadalajara, o el ubicado en el kilómetro 486,5 (decreciente) de la N-430, en Albacete.
Según la DGT, existen en España 84 radares que controlan la velocidad media a la que circulan los vehículos en determinados tramos de carretera. El más activo de todos ellos durante el primer semestre de 2019, según datos de AEA, fue el situado en el kilómetro 49,2 de la AP-6, en Madrid, que denunció a 28.551 conductores, con un incremento de multas del 526% respecto a las impuestas en el mismo periodo del año anterior.
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