La historia de ‘Los Trece de Priaranza’ del Bierzo marcaría un antes y después en la recuperación de la memoria histórica del país. Pocos se podían imaginar por aquel entonces que el nombre de esta pequeña localidad de apenas 700 habitantes quedaría para siempre grabada en los libros de historia. Corría el año 2000 cuando Emilio Silva, colaborador de La Crónica de León, decidió publicar una carta que podría ser considerada la primera piedra para la creación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que él mismo fundaría poco después.
A partir de la publicación del texto, titulado ‘Mi abuelo fue un desaparecido’, el arqueólogo Julio Vidal consiguió ponerse en contacto con el periodista navarro para unir fuerzas y tratar así de dar con la localización exacta de la tumba del antepasado del periodista. Un movimiento sin precedentes en España que acabaría por convertirse en la primera exhumación realizada con métodos científicos en la historia de nuestro país.
Un cuarto de siglo después, el esfuerzo de miles de familiares por conseguir dar digna sepultura a los represaliados franquistas sigue siendo un asunto sin resolver por parte del gobierno. Desde la ARMH, no cesan en su empeño por conseguir que el Estado asuma la responsabilidad que le corresponde en el siempre arduo y laborioso trabajo de buscar e identificar a los desaparecidos. Cabe recordar que la última modificación de la Ley de Memoria Democrática, aprobada en el año 2022, obliga a la administración central a crear un banco nacional de ADN para las víctimas, así como a la elaboración de un registro y censo de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista.
La huella de las fosas en León
El pasado 7 de noviembre, RTVE Noticias publicaba el primer mapa audiovisual de las fosas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Según los datos de esta infografía elaborada en colaboración con la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, en España se han contabilizado ya cerca de 6.000.
La exhumación de ‘Los Trece de Priaranza’ supondría el inicio de unos trabajos de identificación que han permitido recuperar hasta el momento 17.000 cuerpos del interior de 950 fosas. Aún con todo, 2.300 de estas 6.000 fosas que aparecen en el mapa todavía no han sido exhumadas. Además, se calcula que cerca de 12.000 restos mortales podrían ser recuperables, una cifra que se elevaría hasta las 20.000 si se atiende a los datos de la ARMH. De hecho, los últimos años han supuesto un fuerte impulso en este aspecto, con la recuperación de 8.298 víctimas desde el año 2019. Sin embargo, tan solo 700 cuerpos de los 17.000 recuperados han podido ser identificados con su ADN en un cuarto de siglo. El paso del tiempo, las dificultades burocráticas o la ausencia de familiares directos con los que cotejar los restos juegan en contra de los trabajos de recuperación llevados a cabo desde el 2000.
En el caso particular de León, los datos muestran la existencia de un total de 137 fosas comunes en la provincia. De este número, tan sólo 65 han sido exhumadas hasta la fecha. Por tanto, la estadística deja entrever una triste realidad: cuatro de cada diez enterramientos registrados en la provincia no han sido intervenidos ni recuperados, es decir, un total de 54. Algunos permanecen debajo de un bloque de nichos, mientras que otros han sido sepultados por el paso de carreteras. Además, un número considerable, que podría elevarse por encima de las 400 fosas, aparece en los registros de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, aunque el mapa de RTVE no tenga una localización exacta ni precisa.
Una fosa por cada tres municipios
Según apunta RTVE, en 2.555 municipios españoles hay o han existido en el último siglo una fosa común, lo que significa que en España es imposible vivir en cualquier punto del territorio que esté a más de 50 kilómetros de distancia de algún enterramiento de represaliados. Poniendo el foco sobre la provincia, la ciudad de León alberga una de las diez fosas de mayor tamaño de todo el país: la conocida como fosa del cementerio de San Froilán.
Este enterramiento de origen franquista aparece dentro del listado en la posición número seis, con 1.483 cuerpos sin exhumar. Se trata de una de las 54 fosas sin intervenir que aparecen en el interior de la provincia de León según el nuevo mapa elaborado por RTVE, una infografía que también detalla otros enterramientos que hasta el momento no han sido recuperados, como los situados en las proximidades de Astorga, Ponferrada o La Robla.
El oscuro pasado de San Marcos
Para entender la presencia de cerca de un millar de cuerpos en la fosa situada en las afueras de la capital, es necesario recordar el oscuro pasado del emblemático edificio de San Marcos. En la época franquista, el convento fue sede de un campo de concentración donde más de 20.000 personas fueron encerradas entre 1936 y 1940. Cientos (o más bien miles) de estos prisioneros fueron asesinados o murieron a causa de las atrocidades que se llevaron a cabo en el interior de la antigua cárcel.
Las consecuencias de esta masacre dejaron secuelas en los cementerios de León, en donde se hacinaron los restos mortales de unos represaliados que permanecieron en el olvido hasta 1959. En aquel año, ocho de los restos enterrados en la fosa común de San Froilán fueron trasladados al Valle de los Caídos.
Esta práctica, muy habitual por aquel entonces, engrosó la cantidad de cuerpos depositados en la mayor fosa común de España, con más de 34.000 restos mortales en su interior. Durante décadas, el anteriormente conocido como Valle de los Caídos recibió la llegada de restos exhumados procedentes de enterramientos como el ubicado en el cementerio de San Froilán de León. En total, 13 tumbas fueron abiertas en la provincia durante el franquismo para trasladar 15 restos mortales de su interior al monumento madrileño.