"El Camino es mi vida y los niños con cáncer el motivo de caminar 13.000 kilómetros"

El alemán Sven Hardt lleva siete años en los que el Camino de Santiago es su única casa y ayudar a los niños con cáncer la ‘gasolina’ de su camino, cuenta su historia, tiene suscriptores y lo recaudado va a un hospital oncológico infantil

01/02/2026
 Actualizado a 01/02/2026
https://youtu.be/zXSQ45Tt5QM

Un peregrino siempre es un enigma. Uno de los mejores libros sobre el Camino de Santiago, ‘El peregrino’ de Jesús Torbado, lo recuerda y describe: «Santos y pecadores se confundían en un mismo paisaje, profetas iluminados y traficantes pícaros vestían parecido sayal, prostitutas y héroes bebían el mismo vino...».

Cada vez que pasa un peregrino, pasa una historia. Y cuando tu ves caminar al alemán Sven Hardt, 51 años, psicólogo, con una mochila de 30 kilos, que él se impone que así sea, sabes que lleva en ella un enigma y, en este caso, un relato fundamentalmente solidario.

- ¿No es mucho 30 kilos?
- Yo me lo impongo. Es un sacrificio por y para los niños por los que camino, niños enfermos de cáncer en el hospital Rehahlinik Kathavinenhohe. Pienso, si a ellos les ha impuesto la vida una mochila que no querían, a mí no me la ha impuesto pero la llevo porque sí quiero, por ellos.

Sven lleva siete años como caminante eterno, sin parar ni más casa que el Camino. «La peregrinación, el  Camino, es mi vida desde 2019. Vivía tranquilamente en la Selva Negra, la tierra de los bosques y los relojes de cuco, cuando tuvo la experiencia de su primer Camino y «algo se removió en mi interior,  supe que mi vida sería recorrerlo…».

Y en ello está. Así llegó a León el jueves, en la etapa anterior había hecho 40 kilómetros desde Sahagún a Mansilla; después a León, un ligeros descanso para reunirse con una gente con la que se había citado y de nuevo al Camino.  «Se habían puesto en contacto conmigo los del Camino de Künig, me lo han explicado, me gusta y lo voy a hacer para promocionarlo. Primero acabaré el que estoy haciendo, llegaré a Compostela y Finisterre y regresaré para iniciarlo, encantado».

Siempre está encantado de caminar. Después de aquel primer camino se planteó un gran reto, que ya ha terminado. «Me propuse recorrer desde un pueblo de Noruega, Nordkapp, en Cabo Norte, primero hasta el Lago Constanza, en mi tierra, y desde ahí seguir por el Camino de Santiago, hasta Fisterra pasando por Compostela. Lo he terminado, fueron 8280 kilómetros… y después el convencimiento de haber encontrado mi vida; de nuevo vuelta a empezar, de nuevo al Camino». Ya tiene proyectos futuros pero, con un objetivo, recaudar fondos para los niños enfermos para, dice él, «arrancarles una sonrisa». 

El método es relativamente sencillo y acorde a los tiempos que corren. «Sven camina, hace vídeos, cuenta las historias que le van ocurriendo y las que le van contando; y lo cuelga en sus redes sociales en las que va sumando miles de suscriptores que pagan una mínima cuota al mes, que va íntegramente —insiste—al cuidado de estos niños enfermos. «Solo busco poder arrancarles una sonrisa… y se que lo consigo y lo que los responsables del hospital o la organización con la que colaboro en cada momento decidan según sus necesidades». En este momento es el hospital citado pero para próximas caminatas ya está en contacto con instituciones similares —siempre de cáncer infantil— en España.  

Aquellos más de ocho mil kilómetros desde Cabo Norte se los planteó como su gran reto, ahora ya se sabe fuerte, habitante del Camino y no programas gestas, sino seguir en el Camino.

- Pero desde Noruega hasta Constanza no es Camino de Santiago.
- El Camino está en tí… yo lo recorro, es mi vida, pero si hay retos que van más allá en lo geográfico… sigue siendo Camino en lo humano, solidario, sanador. 

Es lo que el llama peregrinación con sostenibilidad y solidaridad. 

Se le puede seguir a través de las redes sociales (peregrino & charity hilker Sven) y seguir sus pasos, sus caminos, sus historias, los miles de kilómetros que le esperan y la sonrisa de un niño enfermo en el horizonte. 
 

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