Aurora tiene 89 años y este año se ha quedado sin verano. No ha podido disfrutar de una mañana de julio paseando por Boñar, ni de las tardes de agosto, ni de los últimos días de sol de septiembre. Desde el pasado 2 de julio no ha vuelto a pisar la calle. No porque no quiera. Tampoco porque no tenga adónde ir. Simplemente porque 21 escalones se han convertido para ella en una barrera prácticamente infranqueable.
Todo comenzó aquel 2 de julio, cuando una avería provocó una inundación parcial en el edificio de Boñar en el que reside. El agua afectó al ascensor y desde entonces permanece fuera de servicio. Han pasado casi tres meses y medio y el problema continúa sin resolverse mientras las compañías de seguros siguen valorando quién debe hacerse cargo de la reparación.
Y mientras unos y otros deciden quién paga, Aurora espera.
A sus 89 años y con movilidad reducida es incapaz de bajar por sí sola los tres tramos de escaleras y los 21 peldaños que separan su vivienda de la calle. Lo que para cualquier otra persona supone unos segundos se ha convertido para ella en una frontera. Aurora permanece desde entonces prácticamente aislada en su pequeño piso de apenas 40 metros cuadrados, viendo pasar los días desde la ventana y sin poder dar los paseos de mañana y tarde que formaban parte de su vida cotidiana.
Julio pasó. Después llegó agosto. Se acabó el verano y comenzó septiembre. Y Aurora sigue en casa.
La situación ha llevado a sus vecinos a decidir que no pueden continuar esperando a que las compañías de seguros resuelvan sus diferencias. Una de ellas, Susana Teixeira, ha puesto en marcha una campaña de micromecenazgo en GoFundMe con una solución mucho más sencilla y, sobre todo, inmediata: instalar un balaustre o pasamanos en la pared de las escaleras para que Aurora pueda agarrarse y recuperar, al menos parcialmente, su autonomía.
El objetivo de la campaña es recaudar 450 euros, el dinero necesario para acometer la instalación. Los promotores se comprometen además a publicar tanto el presupuesto como posteriormente la factura para garantizar la transparencia de la iniciativa.
La campaña, bajo el título ‘Ayudemos a Aurora de 89 años a volver a salir de casa’, está abierta a todas las personas que quieran colaborar y se puede acceder a ella directamente a través de la página de recaudación de GoFundMe para ayudar a Aurora.
No se trata de solucionar definitivamente el problema del ascensor, algo que tendrá que llegar cuando las compañías implicadas determinen responsabilidades y se acometa la correspondiente reparación. Se trata simplemente de conseguir que, hasta entonces, Aurora pueda volver a salir de casa.
Porque detrás de expedientes, pólizas, peritajes y discusiones sobre quién debe asumir una factura hay una mujer de 89 años que lleva desde principios de julio esperando. Tres meses y medio pueden ser un plazo más dentro de una reclamación entre compañías, pero a los 89 años tres meses y medio son mucho tiempo.
Aurora se ha quedado sin verano por una avería. Y mientras se decide quién tiene que reparar un ascensor, apenas 21 escalones continúan separándola de la calle y de algo tan sencillo como poder volver a dar un paseo por Boñar
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