La alcaldesa de Murias de Paredes, Carmen Mallo ,sigue desde la primera línea de cortafuegos todo lo que acontece respecto al grave incendio de Fasgar, pueblo perteneciente a su término municipal, en la comarca leonesa de Omaña. Como muchos otros alcaldes de los municipios afectados por los incendios, denunció sobre el terreno este martes a La Nueva Crónica que los medios desplegados «no han sido los suficientes en muchos casos» y puso en valor el inmenso esfuerzo y capacidad de lucha que están demostrando: «Se han dejado la piel y parte de su vida».
«Los vecinos y ganaderos han ido a apagar el fuego allí donde lo público no llegaba, así se sencillo, ya sabemos que no se puede, pero cuando tú ves que tu medio de vida se quema y que suben las llamas y que no son capaces de apagarlo, pues vas y lo haces, como lo haría cualquiera», argumentó la regidora socialista, quien se mostró molesta por la prohibición de la Junta de Castilla y León de subir al monte dirigida a toda la población, porque «todos sabemos el riesgo, pero es que la gente que ha ido como voluntaria a apagar los incendios es gente que conoce muy bien el terreno y está muy experimentada y que ha subido al monte para salvar a sus animales haciendo cortafuegos».
Carmen Mallo trató de huir de análisis «simplistas» al ser preguntada por qué medios han faltado o qué es lo que ha fallado y aboga por hacer, cuando todo haya terminado, un estudio «sosegado y serio» y «hasta el último rincón» de lo ocurrido, si bien dejó clara su postura crítica hacia la gestión del operativo de extinción. «Ahora sería fácil culpar a los técnicos, a las brigadas, y aquí cada uno ha desempeñado su labor, aunque seguramente no muy bien, porque no se han asesorado mucho de la gente que conoce el territorio. Pero ellos cumplen órdenes», aseguró.
En cualquier caso, la alcaldesa de este municipio cuyo principal motor económico es la ganadería, apuntó la mirada más allá de la gestión del operativo contra el fuego y deja claro que «o empezamos hablar ya del cambio climático o esta sociedad desaparece, tenemos que coger el toro de los cuernos y entender que tenemos un cambio climático».
«Estamos hablando de una tragedia humana y patrimonial tremenda y la reconstrucción va a ser muy difícil», añadió Carmen Mallo, 24 horas después de «tener los montes ardiendo».
Este incendio de nivel 2 mantiene desalojados Fasgar, donde todo empezó hace 11 días, y otros cuatro pueblos del municipio de Murias de Paredes, a los que se suma Salientes, en Palacios del Sil. Aunque el fuego no ha llegado a ninguna casa, las llamas siguen quemando paisajes naturales y pastos ganaderos y agotando ya las pocas fuerzas que les quedan tanto a los vecinos como a los brigadistas.
