Arranca el juicio contra Miguel Ángel B.P., el hombre de 39 años acusado de dar una paliza mortal a su padre en La Sota de Valderrueda el 29 de diciembre de 2023, tras una discusión. El presunto parricida se sienta desde este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial de León con la culpabilidad escrita en la frente, pues todas las partes coinciden en que fue el autor "o detonante", en el caso de la defensa, de la muerte de su padre, un jubilado de la mina de 76 años de edad con múltiples problemas de salud, que caminaba con muleta y sufría silicosis, diabetes y una cardiopatía, entre otras dolencias.
La acusación particular, ejercida por los hermanos y hermanas del presunto asesino, solicitan la máxima pena posible, la prisión permanente revisable, para un hombre que ya estuvo en la cárcel durante dos años por un delito de lesiones tras agredir con un hacha a un vecino, como recordó el letrado de la acusación particular. También reclaman una indemnización de 150.000 euros para la mujer de la víctima y 60.000 euros para cada uno de los cuatro hermanos y hermanas del presunto asesino.
En el caso de la Fiscalía, la pena solicitada es de 19 años de prisión por un delito de asesinato consumado con agravante de parentesco, sí como una indemnización de 125.000 euros para la mujer de la víctima y 70.000 euros para cada uno de los cuatro hermanos y hermanas del presunto asesino, así como una orden de alejamiento de 22 años.
Por su parte, la defensa solicita que sea juzgado con "dignidad y respeto" y asume ya de antemano una condena por homicidio. El letrado de la defensa defiende que no cabe el asesinato, porque el presunto parricida tenía las condiciones mentales "alteradas" tras haber estado de bares por la tarde con su hermano por la zona de Almanza y Puente Almuhey.
Una visita por Navidad
Según se indicó en la primera jornada del juicio oral, el acusado residía desde años atrás en Zaragoza y había acudido «sin avisar a nadie» hasta la localidad de sus padres, La Sota de Valderrueda. "Me invitó a tomar algo y nos fuimos a varios pueblos, a tomar unos vinos", indicó el hermano que lo acompañó aquella tarde. En un momento determinado, como aseguró el propio hermano del acusado, Miguel Ángel dijo que "ya es el momento de quitar a mi padre de en medio y dejar paso a las nuevas generaciones".
Instantes después, según el escrito de la Fiscalía y confirmado ya por el propio hermano, el presunto parricida se fue en su furgoneta a su casa, dejando solo a su hermano en un bar y cometió, presuntamente, la brutal paliza contra su padre septuagenario. "De manera súbita e imprevista le empujón, lo tiró al suelo y una vez el hombre estaba caído en el suelo empezó a propinarle golpes, puñetazos y patadas en todo el cuerpo, sobre todo en la cabeza y en el tórax", según el escrito de acusación de la Fiscalía.
"Cuando llegué la puerta de la cocina estaba cerrada y escuché gritos. Mi padre gritaba 'ayuda, que me mata'", testificó el hermano, quien finalmente logró entrar en la cocina y se interpuso entre su padre y Miguel Ángel, mientras recibía también patadas y puñetazos.
Cinco días en la UCI
Tanto el hermano como el padre sufrieron heridas de gravedad y ambos fueron trasladados al Hospital de León, donde el padre permaneció cinco largos días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Caule, hasta que finalmente falleció, al no poder recuperarse, durante la medianoche del 2 al 3 de enero de 2024. El hermano, por su parte, pudo recibir el alta después de ser tratado de las heridas que le provocaron los golpes del presunto homicida.
El agresor fue detenido en La Sota de Valderrueda por la Guardia Civil y fue trasladado al juzgado de primera instancia de Cistierna donde se le tomó declaración y fue detenido como único sospechoso de la paliza, que días después se confirmó como mortal.