Del Poder a la Redención: 'A la gloria' camina León entre sus papones

Las tres cofradías del Domingo de Ramos encandilan a los leoneses con un Cristo del Gran Poder triunfal, la sobriedad del ‘Dainos’ y una excelsa salida de los de rojo y negro desde el Museo

30/03/2026
 Actualizado a 30/03/2026
Procesión de la Redención de León 2026. | SAÚL ARÉN
Procesión de la Redención de León 2026. | SAÚL ARÉN

Qué suerte la de estar en León un Domingo de Ramos. Qué bendición poder disfrutar en las calles –y sin mirar la previsión del tiempo cada 20 minutos– de una de las tardes más icónicas de la Semana Santa leonesa que, desde los años 90, ha triplicado su impacto en la ciudad. Las tres cofradías del Domingo de Ramos encandilaron un año más a los miles de leoneses y turistas que se echaron a la calle –algunos lo hicieron algo tarde porque jugaba la Cultural en casa...– con un Gran Poder triunfal, la sobriedad del ‘Dainos’ como marca de garantía y recogimiento y una inolvidable Redención, que demostró que la salida del Museo hacia la Catedral ha llegado para quedarse y suplir con mucha dignidad el cambio de las Carbajalas.

La primera procesión fue la del Gran Poder, la titular de la cofradía más joven de la ciudad, que llevó sus cinco pasos desde San Lorenzo hasta Puerta Obispo, donde las palmas se volvieron a agitar, como ya ocurriera en la mañana, al paso del Cristo del Gran Poder, representando así la entrada triunfal en Jerusalén. La Agrupación del Gran Poder deleitó en ese instante con la marcha ‘Entrando en Jerusalén’ y la emoción continuó con ‘En la cena del Señor’. Un cortejo de los de negro y plata que fue acompañado por las formaciones musicales del Desenclavo –Apóstoles–, Jesús –Virgen Gran Poder– y Divino Obrero –San Lucas–.   

A las ocho menos cuarto, la religiosidad popular, las dulzainas y el femenino canto de la buena muerte envolvieron San Francisco, marcando el camino a Jesús Nazareno el ‘Dainos’, en la que la Cofradía del Silencio volvió a dictar sentencia, con humildad y servicio, y dejar claro a todo León cuál es su forma de entender la Semana Santa. Una procesión inmemorial, que todas las generaciones acompañan. Un año más, puso la música la Banda de las Siete Palabras. Cuando sonó ‘Crucifixus’ ante la puerta del Museo, en Domínguez Berrueta, y todo León buscaba el camino hacia la Redención, llegó el que quizá es uno de los momentos más esperados de toda la Semana Santa: la salida de la Redención.

Los de rojo y negro, afectados por el paso previo de las otras dos procesiones, pudieron tomar las calles con 20 minutos de retraso, a las nueve y veinte, momento en el que el hermano secretario acudió al portón del Museo con tambor destemplado. «A vosotros os llamo, hermanos de la Cofradía de Nuestro Señor Jesús de la Redención».

El silencio era –casi– absoluto. Era el momento de la Redención. Sus horquetas marcaron el paso, el incienso impregnó buena parte de las calles del Barrio Húmedo o de San Martín y la noche, durante unas horas, fue santa, fue sentida, fue esperanzadora. Jesús tocó ‘Jesús del Prendimiento’ y ‘Por los siglos de los siglos’ para el Señor de la Misericordia. La Bienaventuranza, ‘Cinco Rosas’ y ‘A la gloria’ para el titular. Y Angustias no falló con ‘La Saeta’. Y la Redención de León fue inolvidable un año más, dejando huella en los papones.

La anécdota del día

El Domingo de Ramos dejó polémica en la asamblea de Minerva. La cofradía celebró su junta anual y la próxima votación para cambiar los estatutos y permitir que las hermanas de la cofradía puedan utilizar la túnica, se saldó con una discusión entre diferentes hermanos a cuenta de dicha modificación estatutaria. Al margen de esto, en las calles, fue llamativa la salida de la Redención desde el Museo, por segundo año y, esta vez sí, con marchas desde el primer momento y no desde la Catedral, en un momento inolvidable. 

 

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