La llaman Dolorosa, porque mayúsculo es su dolor. Y, sin embargo, entre la mezcolanza de emociones que despierta en el pueblo leonés, hay una que predomina, la alegría de volver a vivir, de volver a sentir que ya es Semana Santa. Tradición, devoción, legado, hermandad. La ‘Morenica’ tiene ese poder, ese don, esa capacidad de emocionar y de unir a este León que camina a trompicones pero que, durante diez días, comparte itinerario.
La Virgen del Mercado cumplió un año más con su destino, tras el aguado camino hasta las Carbajalas del año pasado, de anunciar el inicio, simbólico, de la Pasión leonesa desde el barrio más castizo de esta ciudad. Y ese reinicio vital para los cofrades se sintió en la calle, con los balcones ya engalanados y las primeras limonadas. Las plazas se llenaron como solo ocurre en estas fechas. Los abrazos más esperados regresaron. Los niños se alzaron sobre los hombros, buscando en su horizonte de inocencia la aparición del trono de la que llaman Reina y Madre del Pueblo.
Mientras los pies de todo el León cofrade, incluidos abades y representantes de todas las cofradías de León –y las autoridades que siempre acuden–, se dirigían a Herreros y la plaza del Grano, la iglesia acogió el último ejercicio de la novena –y la misa posterior– con presencia del obispo, Luis Ángel de las Heras, y el párroco, Manuel Flaker. A las siete en punto, Maxi Cayón comenzó a pasar lista desde el crucero de la Antigua del Camino. «Los braceros suplentes primero». Los últimos, que un día serán los primeros. Algún día, quizá, también las primeras.
Sonaron entonces los primeros acordes de una música que encogerá corazones y derramará lágrimas hasta Pascua. Una ordinaria que siempre, siempre, pone los pelos de punta. «Ahora sí, es hora». Primero alcanzó las cuatro calles del Mercado la Banda de Jesús, por la plaza del Grano, y después hizo lo propio la Agrupación de Angustias y Soledad, que este año abrió la procesión. La ‘Morenica’ Coronada, en el interior de la iglesia, ya lucía el manto rojo isabelino de la procesión, su tercera Semana Santa coronada por la devoción de todo un pueblo.
Y entonces, a las ocho menos cuarto –15 minutos más tarde sobre la hora prevista por la parroquia– sonaron esas campanas, al unísono entre Mercado y Carbajalas, que lo marcan todo. La espera había terminado. Y la Virgen salió a la calle a anunciar sus Dolores, la Pasión de todo León que estos días tiene algo diferente.
En Carbajalas hizo parada, la primera de la noche, para el rezo de la Salve por las monjas del convento benedictino. No hubo fin allí donde el año pasado tuvo que pernoctar, porque así lo quiso el cielo. Todo continuó según lo previsto. La noche fue fría, pero el cielo, amable. Y, así, la Virgen del Mercado, milagrosa dicen desde el siglo XV, cumplió su sino, mecida con firmeza por sus braceros del Mercado, los ‘mozos’ que son sus hijos.
La anécdota del día
Tuvo la procesión de la Dolorosa de este año tanto un comienzo como un final ciertamente novedosos, auspiciados ambos por la parroquia que organiza la procesión. La iglesia del Mercado, donde 48 horas antes tocó Papá Quijano para la ‘Morenica’, acogió una plegaria sonora antes de la salida del paso a la calle, de la mano de la Cuarentuna. Tras el recorrido tradicional y la imposibilidad de alcanzar la iglesia por Herreros debido a un andamio de obra, la Virgen Coronada llegó al Mercado por la plaza del Grano. Allí, a la altura del crucero, se rezó una Salve.

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO

Procesión de la Dolorosa de León 2026. | FERNANDO OTERO
