Pese a la lluvia, la Real Hermandad de Jesús Nazareno decidió seguir adelante con la procesión que acogió en la plaza de la Vrigen de La Encina un homenaje a los caídos y en la rampa de acceso a la fortaleza templaria la ronda El Salvador de Toral de Merayo y la banda Nazien entonaron en un emotivo acto ‘La muerte no es el final’.
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