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Zapatero no regresó

24/05/2026
 Actualizado a 24/05/2026
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Hace 15 años, en el acto de inicio de campaña de las elecciones autonómicas, José Luis Rodríguez Zapatero pronunció una frase ante los socialistas de León: «En un año volveré a vivir en mi ciudad, en la que ha sido mi ciudad siempre y la que llevo en el corazón». Con el adelanto de convocatoria de las generales, que se celebrarían unos meses después, en noviembre, todo el mundo dio por hecho que el entonces presidente del Gobierno regresaría aquí, y hasta se empezó a hablar del chalé que iba a construir en el terreno de 674 metros cuadrados que adquirió en la ciudad en diciembre de 2008 y cuya licencia para el inicio de obras aprobó la Junta de Gobierno Local del ayuntamiento el 22 de julio de aquel 2011.

Zapatero también aseguró que en la ciudad de su corazón quería volver a la docencia y que llevaba tiempo preparándose para no caer en el síndrome de los jarrones chinos que describió Felipe González al hablar sobre los ex presidentes españoles: «Somos como grandes jarrones chinos en apartamentos pequeños. No se retiran del mobiliario porque se supone que son valiosos, pero están todo el rato estorbando».

Nada de aquello sucedió como se esperaba. Tras una primera desaparición, el único ‘primer ministro’ español nacido en Valladolid volvió al ruedo, con el resultado conocido por todo el mundo.

¿Qué sucedió? Los medios especulan estos días por qué alguien supuestamente inatacable terminó compartiendo la espiral de (presunta) corrupción de su partido político. Hay quien sitúa el origen de la degradación en sus viajes a Venezuela. Movido por intereses –de nuevo, supuestamente– altruistas, Zapatero se habría visto contagiado por el frenesí delincuencial del régimen chavista, del ir y venir de dineros de oscuros orígenes. Como comentaba Roldán a Dragó, un pequeño gesto, un billete olvidado en una caja de caudales, un detalle aparentemente sin importancia, le habría precipitado por la espiral.

Algunos proclaman, una vez más, ese «follow the money», pero yo me atrevo a tirar por otro camino: «follow Alba y Laura». En efecto, las hijas de Zapatero y Sonsoles Espinosa llegaron a Madrid al comienzo de sus estudios de primaria. Pasaron su adolescencia en la capital y es entendible que no quisieran regresar a la Submeseta Norte, tal y como habrían deseado sus progenitores, pues se sentirían ya de la Villa y Corte. El hecho de que buena parte de la trama investigada por la Audiencia Nacional se centre en el negocio de ambas (WTF, por sus siglas en inglés) lleva a pensar que la inmersión en la espiral descendente vino por la abnegación de padre. Y así fue como León perdió a su hijo pródigo y Madrid ganó a un…

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