Lo cierto es que no cabe decir que vuelve, porque nunca ha desaparecido. Siempre ha estado aquí. Indignados, irritados o resentidos, porque creen merecer más de lo que reciben sin haber aportado nada, salvo alborotar, aunque no todos. Los más avispados se reciclaron como políticos, acaparando cargos, en las esferas del poder. Éstos, precisamente, son los que se preocupan de los marginados, ocupas, manteros y ancianitos.
Si existen no es por casualidad, pues son de suma utilidad para este gobierno como cortina de humo para tapar escándalos con sus algaradas: Caso Begoña, el Hermanillo, el abandono de Ceuta o buscar sicarios para cargarse a una juez molesta. Algo así como la mafia que asesinó al juez Falcone.
Ahora se aferran a Mari Carmen, que presentan como una pobre anciana, que no es pobre y corría el riesgo de perder su hogar. Un hogar no es sólo un techo. Es algo familiar, personal. Que se perfila a lo largo de una vida. Con retratos, muebles, fantasmas, libros, cuadros, papeles y el sillón donde te sientas a solas con tus recuerdos. Inaugurar una nueva vida a los 80, es trágico. Entiendo la postura de la anciana, pero no el rédito que saca el gobierno para instaurar el comunismo y la vulneración de la propiedad privada.
Para estos propósitos son de gran utilidad los antisistema, okupas y marginales que no han trabajado nunca, ni lo consideran, para vivir de las ayudas del gobierno o los bienes ajenos de quienes, a base de privaciones, han llegado a adquirir una vivenda. Su cliché es: Todos somos Mari Carmen, Gaza, Ucrania... y anti Trump, Putin o Netanyahu.
Con estos palos Sanchez va a decretar una especie de ley de vivienda. Así, un presidente, que no ha construído nada, se lava la cara con un propósito que tampoco cumplirá. Tiempo ha tenido.
Hasta ahora el problema de la política de vivienda era «el ático de Ayuso». No el casoplón de Montero-Iglesias, o las mansiones de Bono, Begoña, Zapatero o Wyoming. Tampoco la apropiación de Muface –una mutua de asistencia sanitaria y social a los funcionarios del Estado– para ampliar el putiferio de la familia Sabiniano.
Durante la pandemia, cantábamos el «Resistiré» el Dúo Dinámico -Ramón, en paz descanses- en todas las terrazas de España, como idiotas, mientras la gente moría.
Ahora para el revuelo inflamado en la Puerta del Sol, podría sonar otra canción del mismo dúo, que no faltaba en ningún guateque y dice: «Es Mari Carmen dijeron todos. Si los activistas no estuvieran tan avinagrados.
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