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Verosimilitud

Periodista
01/11/2015
 Actualizado a 19/09/2019
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Las diferencias y similitudes entre el periodismo y la literatura han llenado casi tantas páginas como el propio periodismo y la propia literatura. Entre otras muchas obviedades que sólo me han servido para dármelas de listo en el Trivial Pursuit, en la carrera que religiosamente (literal) me pagaron mis padres me enseñaron la fórmula más academicista: el primero hace referencia a la realidad y la segunda a la ficción.Entre las múltiples y empalagosas definiciones sobre el asunto, una de las más brillantes es la de Rosa Montero: «Cuando hago periodismo escribo de lo que sé.Cuando hago literatura escribo de lo que no sé que sabía». Hasta ahora tenía claro que cuando le das rienda suelta a la imaginación para hacer una novela, un cuento o un poema te puedes inventar un mundo nuevo, de hecho es lo que muchos lectores quieren, pero ese territorio de la imaginación debe tener su propia lógica para que todo funcione.Verosimilitud. Hacer que lo increíble resulte creíble. Mientras más fascinante sea el mundo que te inventes, más complicado será dotarlo de su propia lógica.Sin embargo, habitando la ciudad que habito y dedicándome a lo que me dedico, encuentro cada vez más difusa la línea entre la realidad y la ficción.En la actualidad hay cada vez más errores de verosimilitud. Me veo entonces en un viaje a la inversa, del que no me advirtió ninguno de mis profesores en la facultad: tener que hacer creíble lo que ya debería serlo por sí mismo, porque ocurre en la calle, ante los ojos de la gente. Algo así como tener que explicar el mundo cuando no lo entiendes tú mismo. Sin remontarme a asesinatos, pintadas, detenciones, cacerías, abdicaciones, secuestros y demás acontecimientos que ojalá hubieran sucedido sólo en la ficción, esta misma semana, por ejemplo, he leído que un asteroide al que llaman ‘la gran calabaza’ se acercaba a la Tierra, al tiempo que he visto a un inclasificable agricultor (cuya biografía es una sucesión de ataques frontales a la verosimilitud) repartir en la Plaza Mayor una calabaza que también parecía un asteroide y con la que antes había viajado por todos los foros nacionales de hortelanos gigantistas. También he escuchado a un juez berciano considerarse perfectamente capacitado para juzgar a quienes le habían ascendido a los altares, dejando casi en un detalle menor el hecho de que entre los imputados del caso se encuentra su antiguo cuñado y entre los abogados su actual cuñado (hay que tener en cuenta que este juez ya se consideraba capacitado para conducir su moto borracho y sin casco por la Castellana). Incluso he leído un discurso en el que daba consejos para construir una sociedad más justa un señor que pone y quita políticos en función de sus intereses y del que la Policía dice que pagó un millón de euros para conseguir una obra.Van a tener que ponerle ustedes la verosimilitud, porque yo cada vez siento más ganas de refugiarme en la ficción.

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