30/12/2015
 Actualizado a 18/09/2019
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Apunto de acabar el año, me resisto a llamar al inminente y amenazador 2016 como año nuevo, porque el tiempo es el mismo y transcurre independientemente de nuestros afanes. En todo caso podríamos decir que el tiempo nos pasa por encima haciendo estragos; que nos sobra o que nos falta. Somos nosotros los que de manera prepotente ponemos límites, como tomando posesión.

Nombres, plazos, fracciones e hitos; desde ahora hasta más tarde. Frente a esto, en algunos pueblos de León, hay expresiones residuales para los que el tiempo es distinto, quizá porque no pasa por ellos: "Ven luego", se oye, cuando realidad ese "luego" quiere decir "inmediatamente".

En los próximos días poco cambiará respecto a la actualidad porque, lo que venga, será consecuencia de lo de hoy. No nos engañemos. Si un día hubiera de llegar el fin de los tiempos, nos pillaría con la boca llena, las manos oliendo a pescado, las botellas medio vacías y las copas llenas.

Hay algo atávico que, inconscientemente, nos lleva a sentir el fin de un año con el acabose total y definitivo del mundo. Por eso, ante un final de acto, nos entregamos a banquetes y bacanales irracionales; justificados por la alegría de haber llegado vivos, con éxito y creérnoslo.

Pero la ambición no duerme y, al margen, unos vendrán y otros se irán a la calle, a la oposición o al Senado, gastando nuestra hacienda y moviendo los hilos de nuestras vidas, que les hemos confiado. Dóciles como perros y con un hambre canina que, no en vano, viene de can, perro. Ese ruin animal que un día fue lobo y otro, hipotecó su libertad, su independencia por los despojos que recibía de los humanos.

Y puestos a tragar –como Esaú a Jacob– venderíamos la dignidad por un plato de lentejas. Y, con los pies metidos en la Biblia y en plenas fiestas litúrgicas, me vuelvo a lo del fin de los tiempos con las palabras del Evangelista e inicio del Apocalipsis: "Os escribo a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes". El caso es que dios acaba de llegar y, visto lo visto, ya está suspirando por la llegada de la Semana Santa.
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