A pocos días del trampantojo de celebración del 23 de abril, la realidad política se vuelve a dar de bruces con la realidad. El Ayuntamiento de Mansilla Mayor aprueba una moción a favor de la autonomía de León por separado. A falta se comprobar si el de Vallecillo llegó a pronunciarse o no (sería el octogésimo), hay 79 municipios que han manifestado su deseo de que la provincia de León forme su propia autonomía, con o sin la compañía de la de Zamora y, quizás, la de Salamanca.
Con datos del censo de 2019, cuando se produjo la primera moción en León, los municipios que han votado sí o no (6 en ese caso), representan el 66.5 % del censo poblacional INE. De entre ellos, los que han votado que sí reúnen el 60,69 %, Los que dicen no, el 5,81 %. La proporción, para quien quiera cifras concretas es que más del 91 % de los municipios que se manifestaron quieren la autonomía de León.
La ficción de que en unas elecciones autonómicas se hace una especie de referéndum plebiscitario, como pretenden algunos emulando a Puigdemont, es una trola. No se puede mezclar una cuestión constituyente, como la configuración autonómica, con las tasas de basuras, como pretenden algunos sedicentes ‘juristas’. Esto requiere una consulta a la voluntad popular, que sería no vinculante, como fija la Constitución Española. Las cuestiones constituyentes no se pueden contaminar en una suerte de batiburrillo ‘ómnibus’ con las pensiones o la inmigración, que son de inferior categoría. Primero es saber cómo queremos configurar el país. Lo otro, después.
Lo sucedido en Mansilla Mayor reproduce otras votaciones similares. La UPL y el PSOE, cuyos votantes son mayoritariamente partidarios de la autonomía leonesa, votaron que sí. El concejal del PP se ausentó, no se sabe si por cobardía, o por miedo a represalias de su partido, o por las dos cosas. El hecho es que no quiso votar en contra: que tomen nota. Personalmente no lo entiendo. Si un problema tienen todos los partidos en las elecciones, es encontrar candidatos para completar las listas a las elecciones municipales. ¿Podría cualquier partido prescindir de candidatos? No. La aspiración a la autonomía es mayoritaria, por lo que o cogen candidatos autonomistas, o se quedarán sin poder presentar candidaturas en muchos pueblos.
A esta nómina de ayuntamientos pro autonomía se suman 80 juntas vecinales, representantes vernáculas de la identidad leonesa, de su estructura territorial y económica. La retórica falsaria de la Junta de Castilla y León para justificar una territorialidad, rechazada desde el momento mismo de inicio, recibe una desautorización con cada moción por la autonomía leonesa.