De año en año electoral, las propuestas y estrategias van cambiando con tal de no perder votos cara al resultado final. Tengo bastantes amigo/as desempañando cargos en la cosa pública, algunos de los cuales con bastantes espolones debidos a su larga permanencia, unos haciendo viajes semanales a la capital de España y otros a instituciones más cercanas. Tengo gratos reacuerdos de mi etapa como concejal en el Excmo. Ayuntamiento de León donde, a pesar de haber sido una etapa convulsa, hice compañeros cuya amistad permanece en los años transcurridos. Sería largo relacionarles a todos. Aunque varios eran más jóvenes. Tuve un compañero Ignacio Moran, de los dos que salimos elegidos por nuestras siglas (CDS), Centro Democrático y Social, joven abogado pero con sólida preparación, con cuyo respaldo me sentí seguro en todo momento. Y, como dice el refrán, Lo cortés no quita lo valiente, el que fuéramos de diferentes partidos no impidió que se fraguara una sólida amistad duradera hasta estos días. A Ángel Villalba, lo mismo que a Andrés M. Trapiello les conocí el mismo día del Pleno en que se constituía la corporación municipal y que dura de una manera permanente, pero sin agobiar, hasta nuestros días.
Con el tiempo tuve la ocasión de ver bailar Twist a Andrés, mucho mejor que Sánchez con su esposa ante los suyos entregados de antemano, con una inusitada soltura mientras, posiblemente, Ángel se encontraba practicando su deporte favorito como es el fútbol. Con esto no quiero decir que en política casi vale todo con tal de alcanzar los objetivos, pero si que casi todo. Con el fin de relajar algo de lo que casi todos los días aparece en los medios de comunicación, cara a las próximas elecciones municipales del próximo año, los candidatos no dudan en marcarse un baile ante la concurrencia entregada de antemano con el fin de ir calentado el terreno frente a los rivales de turno. Los cabreos internos por aquello de «quitate tú yo que me pongo yo» es algo innato en los partidos cuando se acerca la hora de confeccionar las listas.
Esto me trae a la memoria a unas estrofas de una canción interpretada por la cantante Rozalen referidas al baile y que dice así: «Para que venís al baile, si no venís al bailar, venís a mirar mirones para tener que contar». Y es que, como diría mi sobrino Luis, fuera de los puestos que se ocupan en política, hace mucho frío, sobre todo si uno no va bien abrigado.
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