18/11/2015
 Actualizado a 07/09/2019
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Dijo Unamuno que el juego del ajedrez ejercitaba la mente. Y añadía: «Sí, para jugar al ajedrez». Lo cual es bastante cierto pues se considera este arte como un juego o deporte, con campeonatos y rivales encarnizados.

Algo natural en un juego de guerra cuyo fin es el magnicidio y todo al carajo. Los afanes sobre el damero, les producen fatiga, tanto en el plano mental, como físico; si es que la mente no es también parte del físico. En ocasiones, incluso para los profanos, aparecen estrellas conocidas; Spasky, Karpov, Fischer… que desatan pasiones.

Pero pasión, lo que se dice pasión, está en el fútbol, cuyo sentido es meter un objeto redondo por un agujero. Una metáfora de lo que por lo visto intentaban los terroristas en el estadio con el España-Bélgica. Pero no está Bruselas para bromas, ni algaradas.

Aunque, con el mismo empeño, los ajedrecistas son muy distintos a los del balompié; quizá por la extracción social y la discreción. En común, que si unos sólo saben de una cosa, los otros apenas entienden de nada salvo el lujo y la apariencia.

Sus entrevistas, resultan patéticas. «De que» elmíster, salimos a ganar… Tópicos sin sentido. Jaleados por la prensa deportiva, que va a lo suyo y de lo demás poco. Lenguaje manido y el más vocinglero en el gol, el mejor.

En cuanto a los idiomas, nulo a juzgar por los nombres de los jugadores y países que visitan. Un caso irritante, por la vecindad, son los nombres portugueses. Un jugador como Nunho, Carbalho… u otros nombres como Coelho, Cunhal, Minho, Batalha… los pronuncian sin complicarse la vida: Nuno, Carbalo, Coelo, Cunal, y así. Por poca gramática que se sepa, todos hemos estado alguna vez en Portugal, aunque sea para comprar toallas, y en portugués existen los fonemas ‘eñe’ y ‘elle aunque con otra grafía. Así, diríamos Nuño, Carballo, Coello, Miño, Batalla, etc. ¡Viajar tanto para aprender tan poco! Y es que, saber sólo de una cosa –sea la que sea– es una gran limitación. Cada vez más pobres, cada vez más ignorantes.

Y en diciembre a votar.
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